En Colombia, más del 87% de las trabajadoras domésticas lo estarían haciendo en la informalidad.
A propósito del Dia Internacional del Trabajo Doméstico y De Cuidado No Remunerado Caracol Radio investigó sobre esta realidad en el país.
Dia Internacional del Trabajo Doméstico y De Cuidado No Remunerado / Ekaterina Goncharova
Bogotá
El 22 de julio de 1983 tuvo lugar el Segundo Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe. Es bajo este contexto que se define el 22 de julio como el Día Internacional del Trabajo Doméstico y de Cuidado no Remunerado, y se abre la conversación hacia una de las realidades más invisibilizadas dentro de Colombia y la región latinoamericana: el trabajo doméstico y de cuidado muchas veces se asume cómo un trabajo menor y no es reconocido con las garantías laborales que merece.
¿Qué motivos se esconden detrás de esto?
Existe una serie de creencias sociales y culturales sostenidas a través del tiempo que delegan el trabajo doméstico y el rol del cuidado a la feminidad. Colombia, por supuesto, no es la excepción.
El trabajo doméstico y de cuidado representa un porcentaje importante de la ocupación de miles de trabajadoras, en su gran mayoría mujeres, dentro del país. Según el DANE, el Trabajo Doméstico y de Cuidado No Remunerado representó el 19.9% del PIB nacional en 2024 y, así mismo, las cifras demuestran que del total de horas dedicadas a estas labores en el país, las mujeres aportaron el 75.9% del tiempo y los hombres un 24.1%.
Esto se traduce en un aproximado de 7 horas de dedicación diarias en el caso de las mujeres y 3 horas en el caso de los hombres. Estamos entonces frente a un panorama de trabajo doméstico y de cuidado, remunerado o no, profundamente desigual.
La Secretaría Distrital de la Mujer, entidad pionera dentro del país y a nivel regional generando conciencia sobre el el trabajo de cuidado, menciona al respecto: “El cuidado se aprende, el cuidado es un trabajo y es uno que cómo cualquier otro, se puede aprender.”
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Las labores de cuidado remunerado al interior del hogar son labores que requieren de tiempo y de habilidades específicas y no necesariamente corresponden a la bondad o a las cualidades innatas de la feminidad.
Además, “es un trabajo que ha sostenido la vida, las personas y el funcionamiento de la sociedad, pero de una manera muy invisibilizada”. Sostiene la vida y permite el desarrollo económico en la medida que suple las necesidades al interior del hogar y así, habilita el tiempo vital para que el desarrollo de la vida fuera de él sea posible.
Andrea Londoño Sánchez es la Directora de la fundación “Hablemos de Trabajo Doméstico”, y trabaja hace más de 10 años por una visión más responsable y justa de lo que es esta modalidad de trabajo dentro del país.
Desde la fundación se recuerda la importancia de insistir en la formalización del trabajo doméstico, pues “es la vía principal para poder empezar a garantizar un mínimo de calidad vital y laboral para las personas que se desempeñan en este oficio”.
Hoy por hoy es posible hablar de avances significativos, pues el trabajo de cuidado remunerado cuenta con las mismas garantías laborales que cualquier otro trabajo: salario mínimo, condiciones de empleo claras por contrato escrito, afiliación a seguridad social, prestaciones y auxilio de transporte.
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Sin embargo, según un informe publicado por la fundación “Hablemos de Trabajo Doméstico”, se observa cómo diferentes factores han influido directamente en la reconfiguración del mercado de trabajo doméstico en el país.
Los diferentes trámites que implica la formalización del trabajo doméstico, el incremento del salario mínimo vital en el 2026 y una creciente tendencia a emplear por días y no a tiempo completo, han generado una caída en la empleabilidad de las mujeres que trabajan en el cuidado de los hogares colombianos y ha hecho que se desplacen a otros sectores independientes relacionados al cuidado.
La conclusión es la siguiente: el mayor problema sigue siendo la informalidad. Las dinámicas del mercado cambian, pero las condiciones de trabajo y la precariedad de reconocimiento para las mujeres se mantienen.
Hoy, el Día Internacional del Trabajo Doméstico y Trabajo de Cuidado no Remunerado, pretende reconocerlo precisamente como lo que es, un trabajo fundamental para la vida, reglamentado con las mismas condiciones laborales que cualquier otro. Recuerda a la sociedad colombiana la importancia y la magnitud de este mercado laboral en el país e invita, precisamente, a que sea reconocido como tal.
El trabajo doméstico y de cuidado en Colombia habilita la vida y necesita ser un oficio formal. El cambio inicia con la concientización y reflexión sobre la forma en que culturalmente definimos y valoramos el cuidado.
¿Dónde puedo apoyarme si soy trabajadora doméstica y/o de cuidado?