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Vaticano 1 - Resto del mundo 0: la Iglesia le ganó al mundo la carrera de la Inteligencia Artificial

Vaticano 1 - Resto del mundo 0: la Iglesia le ganó al mundo la carrera de la Inteligencia Artificial

En la Colina Capitolina de Roma, más de 200 invitados entre los que se encuentran premios Nobel, científicos y hasta celebridades de las artes y la cultura firmaron la “Declaración de Roma” sobre inteligencia artificial en el marco de una reunión convocada por el papa León XIV, a partir de su primera encíclica, dedicada por completo a los riesgos de la IA para la humanidad.

El cardenal Baldo Reina lo dijo sin adornos: ningún algoritmo puede decidir sobre la vida o la muerte de las personas.

Todo parece una ironía: la Iglesia Católica, la misma que tardó siglos en reconocer las teorías de Galileo, es la que hoy resulta marcar el paso frente al mayor reto planetario que ha planteado el desarrollo tecnológico.

Porque mientras eso pasa este jueves en Roma, en el resto del mundo la regulación de la IA sigue siendo, sobre todo, una promesa.

Hoy solo hay un país con una ley integral de IA plenamente vigente: Corea del Sur, desde el 22 de enero de este año. Allá, quien no marque el contenido generado por máquinas puede recibir una multa, y gigantes como Google y OpenAI fueron obligados a nombrar representante legal en Seúl.

El resto del planeta apenas empieza a moverse. La Unión Europea aprobó su Reglamento de IA en 2024, pero solo entrará en aplicación plena en 2027. España tiene un proyecto de ley nacional. Brasil habla de un proyecto de ley desde 2021 pero todavía no se concreta. Ayer el primer ministro australiano, Anthony Albanese, anunció un marco único y obligatorio para regular la IA. Mientras que en Estados Unidos no se ve aún la posibilidad de una ley federal sobre la IA pues iría en contravía de las ideas anti-regulación de Donald Trump.

En contraste, desde Washington, los tres grandes gestores de la IA - Sam Altman de OpenAI, Demis Hassabis de Google DeepMind y Dario Amodei de Anthropic - publicaron en los últimos días, cada uno por su lado, un llamado idéntico: piden que alguien los regule, aunque cada uno propone algo distinto.

El adelantado resultó ser el Papa León. Hizo lo que normalmente habría estado en manos de las Naciones Unidas o de los líderes de los países más influyentes del planeta como Donald Trump o Xi Jinping. La “Declaración de Roma” no es filosofía o teología, sino un texto que según el Vaticano “fija principios de gobernanza para la Inteligencia Artificial basados en la cooperación internacional, la dignidad humana y la paz entre los pueblos”.

¿Cuál será el eco del texto vaticano? ¿Se convertirá en la base para una estructura regulatoria global para la IA? Los gobiernos tienen la palabra, tal vez terminen como el premier australiano, quien ayer al anunciar la ley sobre IA terminò citando la encíclica papal como principal argumento para actuar ante una tecnología que es a la vez ayuda y amenaza.

Vaticano 1 - Resto del mundo 0: la Iglesia le ganó al mundo la carrera de la Inteligencia Artificial

Juan Pablo Calvás

Director adjunto y corresponsal internacional...