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La reapertura de la Media Luna, mucho más allá de una calle

Recuerdos, historias y cultura en la voz de los getsemanicenses

La reapertura de la Media Luna, mucho más allá de una calle: recuerdos, historias y cultura en la voz de los getsemanicenses

La calle de la Media Luna volvió a abrirse y, con ella, también regresaron escenas que durante décadas han hecho parte de la memoria de Getsemaní: vecinos conversando en las esquinas, visitantes recorriendo el barrio, muestras culturales, comercio tradicional y la vida cotidiana que convirtió este corredor en uno de los lugares más representativos de Cartagena.

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La reapertura de esta vía histórica no solo marca una transformación urbana para el sector. También representa el reencuentro de los getsemanicenses con una calle que ha acompañado generaciones enteras y que, desde la época colonial, ha sido escenario de encuentros sociales, culturales y comunitarios.

Nilda Meléndez, residente tradicional de Getsemaní, asegura que hablar de la Media Luna es hablar de la historia misma del barrio. Para ella, esta calle se convirtió durante décadas en un punto de encuentro entre culturas, generaciones y personas que llegaron desde distintos lugares del mundo y encontraron en Getsemaní un espacio para convivir.

Cuenta que esa mezcla de historias y migraciones ayudó a construir el carácter especial que hoy identifica al barrio y que todavía permanece vivo entre sus calles, sus vecinos y sus tradiciones.

“Aquí llegaron personas de muchos lugares del mundo y el barrio las recibió. Eso hizo que la gente encontrara afinidades, construyera amistades y compartiera culturas que todavía siguen presentes en Getsemaní”, afirma.

Meléndez también recuerda que Getsemaní históricamente fue un territorio de llegada, de mezcla y de transformación social, donde convivieron comunidades que hicieron parte del crecimiento cultural y popular de Cartagena.

Esa historia coincide con el origen de la propia Media Luna, uno de los corredores más importantes de la ciudad durante la época colonial y principal acceso terrestre hacia Cartagena amurallada.

Su nombre proviene de la antigua Puerta de la Media Luna, una estructura defensiva construida como parte del sistema de fortificaciones y que durante años controló el ingreso a la ciudad.

Con el tiempo, la calle dejó de ser solamente una conexión entre Getsemaní y el Centro Histórico para convertirse en escenario de la vida cotidiana del barrio: encuentros entre vecinos, celebraciones populares, comercio tradicional y expresiones culturales.

Antonio de Aguas Iriarte recuerda que muchas de las historias de infancia del barrio tuvieron como escenario esta calle.

“La Media Luna siempre ha sido una calle muy especial para nosotros. Aquí crecimos compartiendo entre vecinos y amigos”, expresa.

Jorge Ruiz González también asegura que recorrer nuevamente la calle renovada le revive momentos que todavía conserva en la memoria.

“Frente a donde hoy está La Habana había una panadería donde nos reuníamos con los amigos. Eran lugares que hacían parte de la vida diaria del barrio y que uno recuerda con mucho cariño”, cuenta.

La Media Luna también guarda parte de la historia turística de Getsemaní.

Yara González, residente del sector desde hace más de 36 años, recuerda que en esta calle comenzaron algunos de los primeros hostales del barrio, mucho antes del auge turístico que hoy vive Getsemaní.

“Aquí comenzó gran parte del turismo de Getsemaní. El primer hostal que existió en esta zona fue el hostal Doral, en la calle de la Media Luna, mucho antes de la llegada masiva de mochileros y visitantes. Después comenzaron las famosas fiestas de los miércoles y toda esa vida cultural y nocturna que hizo conocida esta calle”, explica.

Sin embargo, quienes crecieron en el sector coinciden en que el verdadero valor de la Media Luna siempre ha estado en su vida comunitaria y cultural.

Ramiro Antonio Moreno Triviño recuerda que durante muchos años esta calle reunió actividades populares, comercio tradicional y encuentros culturales que atraían a personas de distintos sectores de la ciudad.

“La gente venía hasta acá porque era una calle muy viva culturalmente. Siempre fue un lugar importante para Getsemaní y para Cartagena”, afirma.

La reapertura de la vía hace parte del proceso de recuperación de espacios históricos liderado por la Alcaldía Mayor de Cartagena en sectores emblemáticos del Centro Histórico y su zona de influencia.

La intervención incluyó la renovación integral de cerca de 300 metros lineales, nuevos andenes, bordillos y una superficie diseñada para armonizar con el valor patrimonial del sector.

Durante la entrega oficial, el alcalde Mayor de Cartagena, Dumek Turbay Paz, destacó la importancia de recuperar espacios que hacen parte de la memoria y la identidad de la ciudad.

“Hoy la Media Luna vuelve a estar al servicio de la gente y de todo lo que representa históricamente para Getsemaní”, expresó el mandatario.

Mientras turistas toman fotografías y los residentes vuelven a apropiarse de las aceras y esquinas que han marcado generaciones enteras, la Media Luna vuelve a latir como uno de los símbolos más vivos de la memoria popular cartagenera.

Porque para Getsemaní, esta calle nunca ha sido solamente una vía. Ha sido punto de encuentro, escenario cultural, puerta histórica de la ciudad y parte fundamental de las historias que todavía siguen viviendo en el barrio.

Erix Montoya Bustos

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