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Dimite el ministro de Salud británico, ahora probable rival de Starmer para liderar el laborismo

Los sindicatos retiraron su apoyo, 86 diputados piden su salida y Angela Rayner reaparece exonerada fiscalmente.

Dimite el ministro de Salud británico, ahora probable rival de Starmer para liderar el laborismo. (Photo by Thomas Krych/Anadolu via Getty Images) / Anadolu

El ministro británico de Salud, Wes Streeting, considerado posible rival de Keir Starmer para liderar el Partido Laborista, anunció el jueves su dimisión, lo que le convierte en una seria amenaza para la continuidad del primer ministro en su puesto.

Starmer, sumido en una profunda crisis tras los malos resultados del laborismo en las elecciones locales y regionales del 7 de mayo, ya había visto amenazado su liderazgo por diversas polémicas de los últimos meses.

En las elecciones de hace una semana, el laborismo perdió cerca de 1.500 concejales y vio un fuerte avance del partido antiinmigración Reform UK.

En su carta de dimisión, publicada en la red social X, de tono muy crítico con Starmer, Wes Streeting, quien representa el ala derecha del Partido Laborista, afirmó haber “perdido la confianza” en el liderazgo del actual primer ministro.

Starmer había señalado a principios de semana que quiere “seguir gobernando” pese a las voces que desde su partido le piden dimitir.

“Está claro que usted no guiará al laborismo en las próximas elecciones legislativas”, previstas para 2029, afirma Streeting, que señala que el partido necesita “visión”, añadiendo que “existe un vacío”.

Polémicas en torno a Starmer

Desde su llegada al poder, la popularidad de Starmer, de 63 años, no ha dejado de caer, en un contexto de economía estancada y aumento del coste de la vida, agravado por la guerra en Oriente Medio.

Starmer se enfrentó a las elecciones locales del 7 de mayo lastrado por un escándalo por el nombramiento y destitución de Peter Mandelson como embajador británico en Washington, tras revelarse sus vínculos con el delincuente sexual estadounidense Jeffrey Epstein.

Streeting añadió en su mensaje la necesidad de un “debate amplio, apoyado en la mayor variedad posible de candidatos” para asegurar el futuro del laborismo.

En el texto, Streeting no llegó a confirmar su intención de postularse para liderar el laborismo y destruir a Starmer.

La dimisión de Streeting aumenta la presión sobre Starmer, que ya vio a principios de semana como varios miembros de su gabinete --cuatro secretarios de Estado-- dimitieron contestando su liderazgo.

Además, 86 diputados laboristas, de los 403 que tiene el partido en un Parlamento, de 650 electos, pidieron su dimisión.

Frente a ello, más de 100 diputados laboristas firmaron una carta de apoyo a Starmer.

Para que se abra una campaña para la sucesión de Starmer, Streeting necesita el apoyo de 81 diputados, un 20% de los diputados laboristas.

Starmer vio además este jueves que otro miembro del partido puede aspirar a su sucesión, como es el caso de Angela Rayner, antigua mano derecha de Starmer y popular entre el ala izquierda del partido.

Ala izquierda del partido

La ex viceprimera ministra, de 46 años, anunció el jueves haber sido “exonerada de toda conducta indebida” en un caso fiscal que la había llevado a abandonar el gobierno y sus funciones dentro del laborismo el pasado septiembre.

La administración fiscal británica (HMRC) la ha “exonerado de la acusación” de haber “intentado deliberadamente evadir impuestos”, anunció la propia Rayner en la red social X.

Preguntada sobre una posible candidatura, descartó iniciar personalmente las hostilidades.

“Dejó claro que no voy a desafiar al primer ministro”, declaró al diario The Guardian, aunque afirmó que Starmer debía “reflexionar” sobre la posibilidad de retirarse.

Aunque Streeting cuenta con apoyo en el ala derecha del laborismo, es mal visto por los diputados de la izquierda, que respaldan a Angela Rayner o al alcalde del Gran Manchester, Andy Burnham.

Burnham, 56 años, y considerado por las encuestas como la figura política más popular dentro del Laborismo, tendría primero que ser elegido diputado en Westminster mediante una elección parcial antes de poder participar en una votación para elegir al nuevo líder laborista.

En otro golpe duro para Starmer, los sindicatos afiliados al Partido Laborista le retiraron el miércoles su apoyo.

“El laborismo no puede continuar por este camino. Habrá que poner en marcha un plan para la elección de un nuevo líder”, escribieron en la red social X.