Medellín acelera obras en quebradas críticas para mitigar riesgos por temporada de lluvias
Tres frentes de intervención del programa “Mi Río, Mis Quebradas” ya superan el 60 % de ejecución en sectores estratégicos de la ciudad.
Foto: Alcaldía de Medellín
Medellín
La Alcaldía de Medellín intensifica las labores de prevención y mitigación en las cuencas hídricas del distrito a través del programa “Mi Río, Mis Quebradas”. Con el objetivo de proteger a las comunidades asentadas cerca de los cauces y laderas, la administración avanza en obras de estabilización ambiental e hidráulica para reducir la vulnerabilidad ante crecientes torrenciales y movimientos en masa.
Actualmente, tres de los puntos más críticos presentan avances significativos en su ejecución. La quebrada La Aguadita lidera con un 80 %, seguida por El Pelón con un 71 % y Altavista con un 60 %. De igual manera, se mantienen activos los frentes de obra en Cabuyala (46 %) y Chorrera (27 %), donde se realizan trabajos de recuperación para garantizar la seguridad de los habitantes durante los picos de lluvias.
De forma paralela, la Secretaría de Medio Ambiente adelanta estudios técnicos y diseños civiles en las comunas de Manrique (sectores El Jardín y Las Granjas), Castilla y El Poblado. Estas intervenciones priorizan puntos neurálgicos en las quebradas La Mansión, La Minita y La Presidenta, enfocándose en la recuperación de coberturas y canalizaciones que han sufrido afectaciones por las precipitaciones registradas en el primer trimestre del año.
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La secretaria de Medio Ambiente, Marcela Ruiz, destacó que este año se han sumado nuevos frentes en la quebrada La Cantera (Doce de Octubre) y La Honda (Aranjuez). Según la funcionaria, la gestión integral de estas cuencas es vital para la gestión del riesgo, combinando obras civiles con inspecciones visuales constantes para identificar de manera temprana nuevas condiciones de peligro en los cauces naturales.
En los sectores que están por iniciar obra, los equipos técnicos ya desarrollan actividades preliminares de campo. Estas incluyen el reconocimiento de redes de servicios públicos, estudios de suelos, actas de vecindad y planes de manejo de tránsito. Estas tareas aseguran que las intervenciones definitivas se realicen bajo estrictos parámetros técnicos y sociales, minimizando el impacto en la movilidad y la vida cotidiana de los vecinos.