Rusia espera sellar nuevos proyectos de energía nuclear en América Latina, según Rosatom
La empresa también avanza en cooperación regional mediante el suministro de isótopos y combustible nuclear, claves para aplicaciones médicas y energéticas.
Anton Petrus
Rusia está expandiendo su influencia en América Latina a través de su agencia atómica, Rosatom, quien informó este miércoles de que espera acordar próximamente nuevos proyectos nucleares en la región.
“A día de hoy estamos llevando a cabo la construcción de un centro de tecnología nuclear en Bolivia y se debate otra serie de proyectos energéticos que se esperan en el futuro”, declaró la representante de Rosatom Vera Upírova durante una rueda de prensa en Moscú.
La portavoz explicó que actualmente el consorcio realiza una serie de proyectos con los países latinoamericanos “en relación con envíos de isótopos y combustible nuclear”.
La rueda de prensa se centró en informar sobre los acuerdos educativos entre Rusia y algunos países latinoamericanos en relación con la industria atómica y, específicamente, su aplicación en medicina.
Rosatom reunió en el evento a algunos estudiantes de países como Perú y Colombia que cursan estudios de medicina en Moscú y San Petersburgo.
Representantes de la empresa también subrayaron la expansión de la lengua rusa gracias a sus acuerdos energéticos, ya que para la instrucción de operadores de las instalaciones rusas los trabajadores locales se ven obligados a aprender dicha lengua eslava.
La energía atómica se ha convertido en una nueva herramienta de poder blando del Kremlin para estrechar lazos con países como Irán, Vietnam, Egipto, Kazajistán, Uzbekistán y China, donde se han instalado y gestionado centrales atómicas con el sello de Rosatom.
No es solo negocio, también es dependencia a través de la gestión de dichas centrales, que se convierten en una fuente de energía clave a nivel nacional.
Rosatom también está ganando influencia a nivel nacional, con la cesión de empresas de importante envergadura como FESCO, empresa de logística confiscada por las autoridades rusas en 2023 y que ahora se encarga de abastecer al país evadiendo sanciones internacionales impuestas a raíz del inicio de la guerra de Ucrania en 2022.