Avances científicos en retina reducen la carga del tratamiento para pacientes y sus cuidadores
El 77% de los colombianos nunca ha oído hablar de la retinopatía diabética, una de
las principales causas de pérdida visual irreversible en el mundo
Frank Villanueva, músico y fundador de la Fundación Livicol en 2013. // Bayer
En el mundo, cerca de 1.000 millones de personas viven con una pérdida evitable de la visión y aproximadamente, 12 millones padecen de enfermedades como la degeneración macular relacionada con la edad y la retinopatía diabética. Sin embargo, el panorama en Colombia presenta retos significativos para quienes enfrentan enfermedades visuales. El Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) indica que en el país existen aproximadamente 236.076 personas con ceguera. A pesar de esta magnitud, el 77% de los colombianos nunca ha oído hablar de la retinopatía diabética y el 54% desconoce la Degeneración Macular relacionada con la Edad (DMRE), las cuales son causas principales de pérdida visual irreversible si no se detectan ni tratan a tiempo.
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“En el manejo de las enfermedades de la retina, enfrentamos un reto persistente: la carga del tratamiento para el entorno del paciente. Factores como los traslados frecuentes, el tiempo invertido y la dependencia de un cuidador impactan directamente en la adherencia a la terapia”, afirmó Jorge Ancona, Presidente de Bayer Colombia. “Cuando ésta se interrumpe, las consecuencias trascienden lo médico para convertirse en una pérdida real de autonomía y bienestar para las personas. Nuestra visión es de largo plazo: queremos que la innovación se traduzca en resultados humanos y sostenibles.”
El arte como motor de autonomía: La historia de Frank Villanueva
La visión de Bayer sobre la salud visual encuentra su reflejo en la labor de Frank Villanueva, músico y fundador de la Fundación Livicol en 2013, quien fue reconocido en 2018 como el primer Titán Caracol con discapacidad visual en la categoría de Cultura, ha transformado la música en una herramienta de profesionalización. “La verdadera inclusión comienza cuando entendemos que una discapacidad visual no debe frenar el talento. A través de Livicol, hemos creado una escuela donde cualquier persona, sin importar su conocimiento previo, puede desarrollarse profesionalmente en la música”, afirma.
La carga de la enfermedad y el impacto social
El impacto de estas patologías trasciende la salud física. Una persona con discapacidad visual requiere una red de apoyo que, en muchos casos, debe abandonar su vida productiva para dedicarse al cuidado del paciente, lo cual genera un alto costo social indirecto. Juan Sebastián Salcedo, Development Pipeline Chapter Head para PACA, explica que es necesario analizar el “costo de no ver” como un tema de interés nacional.
“Cuando una persona pierde visión, el impacto sale del consultorio: afecta la productividad y casi siempre obliga a un familiar a abandonar su empleo para convertirse en cuidador. Preservar la visión es una inversión que evita costos mayores por discapacidad, accidentes y deterioro de la salud mental, garantizando la sostenibilidad del sistema”, señaló.
Para el sistema de salud colombiano, la carga económica es significativa: el costo promedio anual de tratar a un paciente con DMRE es de $30,3 millones, mientras que para el Edema Macular Diabético (EMD) asciende a $22,7 millones.
Uno de los mayores obstáculos para detener el avance de estas enfermedades es la continuidad del tratamiento. Los pacientes diabéticos señalan que, la alta frecuencia de visitas a un centro médico y el miedo a los efectos secundarios, son complicaciones críticas para mantenerse en sus terapias.
Innovación: Menos carga para el paciente, mayor sostenibilidad para el sistema
En el caso de ciertas enfermedades de la retina, la administración de medicamentos se realiza a través de inyecciones intraoculares que imponen un altísimo impacto para la calidad de vida del paciente y sus cuidadores. A través de importantes avances tecnológicos que permiten, por ejemplo, lograr una mayor concentración de dichos medicamentos dentro del ojo, hoy es posible ofrecer una significativa extensión de las aplicaciones lo cual representa un alivio en términos de la carga del tratamiento y de los costos para los sistemas de salud. Esto permite que la gran mayoría de los pacientes (78% en DMRE y 88% en EMD) puedan extender, de acuerdo con la valoración del médico tratante, sus intervalos de aplicación de medicamentos hasta 20 o incluso, más semanas.
Esta reducción en la frecuencia de inyecciones impacta directamente en la calidad de vida de los pacientes:
● Para el paciente: Menos ansiedad, mayor independencia y más tiempo personal.
● Para el cuidador: Reducción drástica en desplazamientos y logística.
● Para el sistema de salud: Al requerir una reducción de las aplicaciones, se libera capacidad operativa en las clínicas, lo que permite tratar a más personas con la misma infraestructura.
Ver la vida: un llamado a la conciencia y la esperanza
La campaña “Ver la vida” nace como un recordatorio de que la visión es parte de lo esencial: sentir, estar presentes, crear recuerdos y conectar con lo que amamos. Cuando la vista se debilita, el mundo puede volverse distante, pero la ciencia, el cuidado y el acompañamiento abren la puerta a un nuevo panorama.
Bayer impulsa esta campaña para visibilizar los desafíos de la salud visual y promover el diagnóstico temprano, el tratamiento adecuado, la educación y la prevención.
Un símbolo de esperanza y conciencia: Un compromiso que nos une
Para cada paciente, la visión representa una oportunidad vital. Para cada médico, es un propósito de vida. Y para Bayer, es la certeza de que la ciencia puede devolver tiempo, autonomía y esperanza. “Cuidar la visión en todas sus formas es parte de nuestra razón de ser. Lo hacemos de manera responsable y sostenible, creando alianzas transparentes y fortaleciendo un ecosistema que permita que más personas en Colombia puedan ver lo bueno de la vida”. Concluye la Doctora Juliana Muñoz.
La salud visual en Colombia requiere una acción coordinada. La ciencia ha cumplido su parte al simplificar las terapias; ahora, el reto es asegurar que la población conozca los riesgos y acceda a la innovación que permite, literalmente, ver una vida mejor.