Meta debe ser gerenciado, no improvisado: esa es la visión del aspirante a Cámara Ricardo Jaramillo

El Meta como una gran empresa, así es la premisa de Ricardo Jaramillo, aspirante a la Cámara

Colombia

En la visión de Ricardo Jaramillo, número 103 del Partido de La U, el agro, el turismo, la industria y la tecnología son fundamentales para llevar al departamento del Meta a pensarse como una gran empresa.

Durante décadas, el Meta ha avanzado impulsado por su riqueza natural, pero sin una conversación profunda sobre su sostenibilidad. El petróleo, el agro y las regalías han sido pilares económicos, pero también han postergado una discusión urgente: ¿qué pasa cuando estos recursos ya no alcanzan?, ¿qué modelo de desarrollo queremos construir a largo plazo?

En ese escenario, la campaña de Ricardo Jaramillo, empresario del sector salud y aspirante a la Cámara de Representantes por el Partido de La U (U103), ha logrado instalar una idea que hoy empieza a calar en el debate público: el Meta necesita ser gerenciado, no improvisado.

Su propuesta parte de una visión poco común en la política tradicional: entender el departamento como una gran empresa colectiva, donde el agro, el turismo, la industria y la tecnología no compiten entre sí, sino que se articulan para generar empleo, valor agregado y oportunidades reales. En ese modelo, los ciudadanos no son beneficiarios pasivos, sino socios del desarrollo.

Uno de los puntos centrales de su planteamiento es la transformación del agro. Para Jaramillo, el campo no puede seguir limitado a la producción primaria. El reto está en dar el salto hacia la agroindustria, la innovación y la comercialización con valor, especialmente en un departamento donde el relevo generacional rural es cada vez más urgente.

Pero quizá el elemento que más ha diferenciado su campaña es haber puesto sobre la mesa un tema históricamente relegado: la salud mental. En un territorio atravesado por la violencia, el estrés social y la incertidumbre económica, hablar de bienestar emocional dejó de ser un asunto secundario. Jaramillo lo entiende así y propone pasar del discurso a la acción, con políticas preventivas y comunitarias como la creación de vigías de salud mental, capaces de detectar y acompañar situaciones de riesgo desde los barrios, colegios y comunidades.

A esto se suma una de las propuestas que más eco ha generado entre comerciantes y empresarios: el IVA diferencial para el Meta, pensado como un alivio económico frente a los sobrecostos logísticos y las brechas de competitividad que enfrenta la región. Una discusión que, lejos del populismo, abre el debate sobre equidad territorial y desarrollo regional.

Con el avance de la campaña, el crecimiento territorial y el respaldo ciudadano, el nombre de Ricardo Jaramillo dejó de ser una novedad para convertirse en una realidad política. Hoy, por estructura, mensaje y coherencia, se consolida como uno de los tres candidatos con mayores opciones de llegar a la Cámara de Representantes por el Meta, en un escenario electoral marcado por la fragmentación y el desgaste del discurso tradicional.

El Meta está ante una decisión de fondo: seguir administrándose desde la coyuntura o empezar a pensarse desde el futuro. Más que una elección, lo que está en juego es el tipo de liderazgo que necesita el departamento para los próximos 30 años.

Y en esa conversación, la irrupción de Ricardo Jaramillo, candidato a la Cámara por el partido de La U-103, ha comenzado a mover algo que durante mucho tiempo estuvo quieto: la necesidad de pensar el Meta con visión, con gerencia y con propósito.