Equipo diplomático secreto del presidente Petro logró acercamiento con gobierno Trump
El Gobierno de Gustavo Petro cedió en temas cruciales de seguridad para negociar con el gobierno norteamericano.
Presidente Gustavo Petro durante consejo de ministros lunes 29 de septiembre. Foto: Andrea Puentes - Presidencia.
Según un informe del País de América, una jugada diplomática del presidente Gusto Petro y un grupo de facilitadores lograron la llamada telefónica entre Estados Unidos y la Casa de Nariño.
Además de la llamada conocida este miércoles entre los dos jefes de estado, se puedo establecer con fuentes de la comisión diplomática que algunas decisiones polémicas, como los bombardeos a campamentos de las disidencias, la reanudación de la fumigación con glifosato sobre cultivos de coca y la extradición del narcotraficante Andrés Felipe Marín, alias Pipe Tuluá, fueron acordadas con Estados Unidos.
El informe indica que el Gobierno del presidente Petro, tenia que cambiar el estatus político de grupos guerrilleros, como las disidencias de las FARC o el ELN, para reclasificarlos únicamente como organizaciones narcotraficantes.
La comisión de diplomacia secreta estuvo integrada por empresarios, políticos, el procurador, la canciller y la participación de la iglesia católica y cristiana de Estados Unidos.
Ellos mediaron durante meses con agentes estatales y de la inteligencia estadounidense para bajar la tensión diplomática que ambos mandatarios alimentaban públicamente.
El 1 de octubre, cuando la crisis diplomática ya se había escalado, Petro autorizó bombardear un campamento de las disidencias de las FARC al mando de Iván Mordisco en el departamento amazónico del Caquetá, consigna el informe.
En el mes de noviembre fue autorizado otro bombardeo contra la misma estructura, esta vez en el departamento amazónico del Guaviare, y que se convirtió en el operativo más polémico del Gobierno, luego de que el ministro de Defensa reconociera que murieron siete niños, casi todos con edades menores a los 15 años.
La comisión recibió la orden de reactivar la fumigación de cultivos de coca con glifosato, algo que el gobierno actual no veía con buenos ojos.
“El 25 de diciembre, el presidente se reafirmó en su posición de que el herbicida volviera a ser parte del plan para enfrentar los cultivos de uso ilícito en Cuaca y Norte de Santander”, indica el informe.
Aunque la decisión de volver al glifosato se tomó en diciembre para recomponer la relación con Trump, de forma sutil llegó una señal del Gobierno estadounidense que la comisión tomó como un “visto bueno”. “Nosotros logramos una señal hace tres semanas, antes de la crisis con Venezuela, pero la portavoz del Departamento de Estado dijo que le parecía interesante lo que estaba haciendo el Gobierno con el glifosato y los bombardeos”, dice alguien cercano a la diplomacia.
El tercer gesto al que accedió el Gobierno fue la extradición de un capo conocido como Pipe Tuluá. En febrero de 2025, Estados Unidos solicitó formalmente la entrega de otro narcotraficante, Giovanny Andrés Rojas, alias Araña, jefe del grupo guerrillero Comandos de la Frontera, y quien fue capturado ese mismo mes en Bogotá durante una reunión pública con el alto comisionado para la Paz, Otty Patiño.
Desde septiembre de 2025, cuando Colombia fue descertificada en Estados Unidos como país aliado en la lucha antidrogas, y al presidente Petro le fue revocada la visa estadounidense después de una manifestación por Gaza en Nueva York, el mandatario comenzó a consolidar un grupo de expertos con buenas relaciones en el norte para que lo asesoraran.
“El trabajo fue muy difícil por la personalidad de ambos presidentes”, señala uno de los integrantes del grupo. Durante esos meses, el proceso confidencial que buscaba acercar a los mandatarios comenzó a tomar forma y vinieron las exigencias.“, asegura el informe del País.