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¿Por qué el petróleo es clave en la estrategia de Estados Unidos en Venezuela?

Con las mayores reservas de petróleo del mundo y una producción desplomada por años de sanciones y deterioro, Venezuela vuelve a estar en el centro del tablero geopolítico tras el anuncio de Estados Unidos de reabrir el país a sus grandes petroleras.

Tras la captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos, el presidente Donald Trump afirmó que su Gobierno busca reabrir Venezuela a las compañías petroleras estadounidenses para explotar las mayores reservas de crudo probadas del mundo, una estrategia que podría transformar de manera significativa el futuro energético y político de Venezuela.

De acuerdo con un análisis publicado por la AFP, Venezuela cuenta con 303.221 millones de barriles de reservas probadas, según datos de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), por encima de Arabia Saudita e Irán. Sin embargo, su producción actual es significativamente inferior a su potencial.

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Producción limitada pese a reservas históricas

Antes del aumento de las tensiones con Washington en diciembre, Venezuela producía alrededor de 1 millón de barriles diarios, una cifra muy distante de los 3,5 millones de barriles diarios que alcanzó en 1999, cuando Hugo Chávez llegó al poder.

Peter McNally, analista de Third Bridge, explicó según lo informado que esta caída se debe a “la negligencia, la mediocridad de las infraestructuras, la falta de inversión y la corrupción”, factores que han limitado severamente la capacidad de explotación del país.

Las sanciones impuestas por Trump durante su primer mandato provocaron un desplome histórico de la producción, que cayó hasta 350.000 barriles diarios en 2020.

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Cómo Venezuela ha mantenido sus exportaciones pese a las sanciones

China adquiere cerca del 80 % del petróleo venezolano, en muchos casos a través de Malasia, que funciona como intermediario. Alrededor del 5 % de la producción se destina a Cuba, en el marco de acuerdos bilaterales.

Para eludir las sanciones, Venezuela ha recurrido a “petroleros fantasma”, que operan con banderas y rutas falsas, como el buque Skipper, interceptado por la marina estadounidense en diciembre. Además, Caracas ha utilizado cada vez más transacciones en la criptomoneda USDT, una stablecoin vinculada al dólar, para evitar restricciones financieras.

Presencia estadounidense en el sector petrolero

Actualmente, Chevron es la única gran petrolera estadounidense con operaciones en Venezuela, amparada por una licencia de Washington que le permite asociarse con la petrolera estatal y exportar parte de su producción, especialmente hacia Estados Unidos.

No obstante, la compañía tiene prohibido pagar impuestos o regalías en efectivo al Gobierno venezolano, por lo que los abona mediante una porción del crudo producido.

Otras empresas estadounidenses como ExxonMobil y ConocoPhillips abandonaron el país en 2007, tras rechazar las condiciones impuestas por Hugo Chávez, que exigían que el Estado se convirtiera en accionista mayoritario.

Punto de clave: el interés estratégico de Trump

En declaraciones de Trump durante la rueda de prensa del sábado justificó su interés en el petróleo venezolano al señalar:“Debemos estar rodeados de países seguros y protegidos y también necesitamos energía, eso es muy importante”, y añadió: “Hay mucho dinero que sacar de este suelo”.

Según John Plassard, de Cité Gestion Private Bank, Trump considera que “el petróleo exportado bajo embargo por Caracas es robado a la comunidad internacional”, al haber sido extraído con equipos e inversiones estadounidenses previos a las nacionalizaciones.

Plassard agregó que esta estrategia busca además reducir la influencia de China en el continente americano, en línea con los esfuerzos de Washington en zonas estratégicas como el canal de Panamá.

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¿Es viable una reapertura petrolera?

Los analistas coinciden en que cualquier recuperación significativa de la producción requerirá inversiones multimillonarias. Giovanni Staunovo, de UBS, afirmó que “cualquier reanudación de la producción requeriría inversiones considerables, dado el estado de deterioro de las infraestructuras”.

Ole Hansen, analista de Saxo Bank, fue más crítico:“Las grandes compañías petroleras estadounidenses tienen como principal responsabilidad rendir cuentas a sus accionistas, y no al gobierno”, y añadió que duda que exista un renovado interés inmediato por Venezuela.

Impacto limitado en los precios del crudo

En un mercado global bien abastecido, los expertos estiman que la inestabilidad en Venezuela tendrá un impacto marginal en el precio del petróleo. Plassard señaló que podrían presentarse perturbaciones logísticas en los puertos, pero consideró que el mercado presta mayor atención a las amenazas de Trump hacia Irán, cuya producción es significativamente mayor.

Mientras tanto, el embargo estadounidense sobre el petróleo venezolano permanece plenamente vigente, y Trump aseguró que Estados Unidos mantiene todas las opciones militares abiertas hasta que se cumplan sus exigencias.