Yary Caicedo: la fuerza detrás del turismo sostenible en Nariño
Esta lider regional impulsa un proyecto que combina naturaleza, cultura y sostenibilidad. Con 60 asociaciones comunitarias a su lado, busca mostrarle al mundo la riqueza de Nariño mientras empodera a mujeres y jóvenes locales.
Yary Caicedo. | Foto: Cortesía
Yary Caicedo Quiroz, de 26 años, oriunda de Pasto, proviene de un linaje de mujeres fuertes y resilientes. Su madre, ingeniera de sistemas y líder comunitaria, se convirtió en su guía después de que su padre fuera asesinado cuando ella tenía solo 8 años. La memoria de su ascendente Mercedes Muñoz, ilustre desconocida que participó en la Guerra de los Mil Días en Nariño, también marcó su camino.
Creció rodeada de mujeres luchadoras, aprendiendo desde pequeña el valor de la resiliencia y la organización comunitaria. “Mi mamá ha sido mi inspiración”, afirma Yary, quien siempre destacó como estudiante y mostró interés por la arqueología y la medicina. Durante su adolescencia participó como facilitadora de alfabetización para adultos mayores en Chachagüí, donde empezó a reconocer el potencial de su territorio y la importancia de las comunidades locales.
Tras estudiar Diseño Gráfico en el Centro de Estudios Superiores María Goretti en Pasto, se vinculó al grupo de investigación de la universidad y decidió que su proyecto de grado debía enfocarse en el territorio rural, combinando educación, conservación y promoción cultural. Su mirada pionera la llevó a la reserva natural El Charmolán, un paraíso de biodiversidad, y allí descubrió el espacio ideal para su proyecto de vida.
Ruta Lunaris: turismo con propósito y sostenibilidad
Con Ruta Lunaris, Yary combina la belleza natural de Nariño con la riqueza cultural de sus comunidades. En Chachagüí, un municipio de 16.000 habitantes, coordina con 60 asociaciones comunitarias, campesinas, artesanas y juveniles. La iniciativa ofrece recorridos en bicicleta por fincas cafeteras, senderismo, avistamiento de aves, experiencias gastronómicas, visitas al cerro El Cundur y la reserva El Charmolán, así como alojamiento en viviendas rurales.
El nombre del proyecto, Lunaris, rinde homenaje a la ancestralidad del territorio quillacinga. “Quilla significa luna y cinga nariz. Así surgió Lunaris”, explica Yary. Su enfoque de turismo responsable respeta ecosistemas y tradiciones, evitando la masificación y el daño ambiental.
Esta iniciativa también ha impulsado productos locales: el Café Ruta Lunaris, producido por mujeres de la zona, y piezas de barniz de Pasto, reconocidas por la Unesco como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Gracias a la colaboración con el grupo Joven Despierto, se promueve la preservación ambiental y la herencia cultural del territorio.
Además, se integró al proyecto Rutas del Galeras, con apoyo de la Gobernación de Nariño, que permite recorrer senderos ecológicos alrededor del volcán Galeras. Yary asegura que el proyecto es “una ruta innovadora de turismo comunitario que combina naturaleza, cultura y empoderamiento de jóvenes y mujeres”, y que busca proyectar su territorio al mundo.
En 2024, Ruta Lunaris recibió el Reto de Innovación en Turismo Comunitario de ONU Turismo, categoría ‘Mujeres y Jóvenes. Este reconocimiento, apoyado por Fontur y el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, le permitió acceder a capacitaciones en turismo de naturaleza, formalización y mentorías financieras, fortaleciendo su emprendimiento y visión de futuro.
Aprendizajes y metas
Yary también participa como representante de la Mesa de Víctimas de Chachagüí, acompañando a personas afectadas por el conflicto armado, tras la pérdida de su padre: “Era una niña que no asimilaba la muerte, hasta que con los años comprendí el impacto de esa pérdida”. Esa experiencia la motivó a crear un proyecto que no solo muestra la belleza de su región, sino que también genera oportunidades y esperanza para comunidades vulnerables.
Entre sus proyectos futuros está perfeccionar el inglés y estudiar Relaciones Internacionales, con el objetivo de mostrar su territorio al mundo y expandir Ruta Lunaris. Yary asegura que su trabajo refleja la fuerza de las mujeres de su familia, y lo hace irradiando luz y paz para su comunidad, convirtiéndose en un ejemplo de resiliencia, liderazgo y emprendimiento en Nariño.