Amparo Ángel: una de las concertistas más importantes de Colombia

La pianista y compositora payanesa ha vivido toda su vida al lado de la música, abriendo espacios de enseñanza musical para niños, siendo además docente en varias universidades y dando recitales en distintas partes del mundo.

La pianista y compositora payanesa comparte su vida musical de 79 años. | Foto: Daniela Díaz

“La muerte sería la única razón por la que me retiraría”, dice Amparo Ángel mientras recibe el reconocimiento Trayectorias 2025 dado por el Ministerio de Artes. Meses después, para noviembre de este año, fue condecorada por la Orden de la Democracia Simón Bolívar por su aporte a la cultura del país.

Desde sus 5 años inició sus estudios musicales en el Conservatorio de Música de la Universidad de Cauca, en Popayán. En 2022, durante un evento que celebró su vida y obra en el Banco de la República, dijo: “Lo que yo tengo en la cabeza es un recorrido por la música”.

Recorrido que surge desde sus padres, comerciantes que eran cantantes empíricos y entonaban boleros como hobby. Amparo, a sus 9 años, recibió un acordeón, algo prohibido en el conservatorio, y tenía la intención de incitarla a tocar música popular.

Pocos años más tarde, siguió su formación en el Conservatorio de la Universidad Nacional, bajo la tutela de los célebres pianistas Luisa Manighetti y Eduardo de Heredia, cuando se mudó a Bogotá con su familia.

Con estas experiencias, a sus 84 busca cumplir el sueño de que se apruebe una ley que haga obligatoria la enseñanza de música clásica y académica en colegios a nivel nacional. Ya que, para ella, “es importantísima, aporta a la formación de la personalidad, del carácter, del humanismo. Además, desarrolla el cerebro, pues hace que el lóbulo derecho y el izquierdo se conecten simultáneamente”, explica.

En su recorrido, la pianista con 52 años de carrera, ha dado recitales y ha compartido escenario con orquestas como la Filarmónica de Bogotá, las Sinfónicas de Colombia, Guatemala y Sao Paulo. Tanto para sus inicios como instrumentalista como en el conservatorio, pasaba alrededor de ocho horas al día tocando piano.

“No se puede bajar la guardia. Hay que preparar las obras durante meses y dominarlas perfectamente”, explica. Dándole un profundo conocimiento de las piezas de compositores como Bach, Beethoven, Mozart y Chopin.

La historia de amor de Amparo Ángel

Durante su trayectoria artística, su encuentro con el también compositor Luis Antonio Escobar fue un detonante creativo en su vida, con el que impulsaron proyectos culturales de diferente índole en los que se volvieron cómplices y esposos.

En sus 20 años de relación se dedicaron a viajar y rastrear la historia musical de Latinoamérica, dando a luz investigaciones clave sobre la música precolombina y de la colonia en países como México, Guatemala, Ecuador, Perú y Brasil.

El amor también evoca de su interés por compartir la música con otros. En 1976, se inspira en el espacio cultural El Muro Blanco, una especie de universidad abierta creada por su esposo y el poeta Andrés Holguín; allí Ángel ayudó en su instauración y organizó talleres de iniciación musical para niños.

Esto fue el preludio para La Flauta Mágica, programa transmitido por Inravision entre 1982 y 1986, que enseñaba a los niños, mediante herramientas lúdicas, a acercarse al lenguaje musical, un hito en educación infantil para la época. Que inspiró a la pianista a escribir libros de enseñanza musical para primaria, entre ellos, Xochi y Pilli, historia de la música, y Cristóbal Colón, el caballero de las espuelas doradas.

Al mismo tiempo, fue maestra de composición, orquestación y análisis en el Departamento de Música de la Universidad Sergio Arboleda, tallerista en la Secretaría de Educación de Bogotá y docente temporal en la Universidad Nacional.

Además, ha publicado varios libros sobre la historia musical de Colombia, entre ellos, el Diccionario de compositores colombianos e incluso hoy, sigue siendo profesora. Recibe a sus estudiantes en la sala de su casa, donde tiene dos enormes pianos de cola y un pequeño acordeón. “Para mí es una dicha hablar, por ejemplo, de Beethoven, Schumann o Stravinski y contar su historia a mi manera”, dice.

La discípula de Blas Emilio Atehortúa

Para 1993, tras la muerte de su esposo, a sus 51 años, inició su faceta como compositora. Bajo la guía del célebre compositor colombiano, se especializó en gramática musical, contrapunto, análisis, música de cámara y práctica oral.

Sus obras de estilo neoclásico han sido aplaudidas e interpretadas, sin ir más lejos, por la Filarmónica de Bogotá, la American Wind Symphony Orchestra de los Estados Unidos y la Orquesta Sinfónica de Mérida.

Ángel confiesa que, aunque es reconocida como un referente colombiano, ha sido de sueños más sencillos. “No he buscado honores. Simplemente, he llevado una vida tranquila. Al tener la música, soy feliz. Esa es la palabra: felicidad. Si uno no es feliz, entonces, ¿para qué vive?”.

Reafirmando esas palabras, sigue con proyectos como el que inició hace poco menos de 20 años: conocer a fondo la cultura musical de países fuera de la región, sumando más de una decena de viajes y cientos de conciertos y diarios.

Amparo Ángel es una de las 100 Nuevas Líderes de Colombia: