Familiares de colombianos no liberados en Venezuela siguen a la espera de noticias
Son 22 los connacionales que permanecen detenidos en ese país.
Puente internacional Atanasio Girardot. / Foto: Caracol Radio.
Norte de Santander.
En el puente internacional Atanasio Girardot, el ambiente de alegría por el retorno de varios colombianos detenidos en Venezuela se mezcla con la tristeza de las familias que aún esperan la libertad de sus seres queridos.
Entre ellas está la de Luis Carlos Peña, un campesino nortesantandereano que completa casi un año recluido en territorio venezolano.
Su sobrina, Gina Peña, habló entre lágrimas sobre la incertidumbre que enfrentan desde hace meses.
“Nos alegramos por los connacionales que regresan hoy a sus hogares, pero no puedo estar completamente feliz porque mi tío no fue liberado. Confiamos en Dios en que en las próximas liberaciones él aparezca en el listado”, expresó.
Luis Carlos Peña fue detenido el 31 de octubre de 2024 en el estado Mérida, donde trabajaba como agricultor y ordeñador de vacas.
Según su familia, es un hombre desplazado por la violencia que había encontrado en el campo su medio de sustento.
“Es un simple campesino, una persona humilde, tildada injustamente de terrorista. Tenemos todos los documentos que demuestran que no tiene antecedentes ni en Colombia ni en Venezuela”, afirmó su sobrina.
Desde su captura, solo ha podido comunicarse una vez con su familia. Tras pasar por varios centros de reclusión en Mérida, Caracas y Barinas.
Los familiares recuerdan que el plantón del 11 de octubre en el puente internacional Simón Bolívar, donde bloquearon el paso durante varias horas, fue el punto de presión que llevó al gobierno colombiano a iniciar nuevas gestiones con las autoridades venezolanas.
Sin embargo, la espera continúa. “Seguiremos luchando por los que aún quedan allá”, insistió Gina Peña, quien junto a decenas de familias ruega porque las negociaciones avancen y los próximos listados incluyan a todos los colombianos que permanecen detenidos en territorio venezolano.
En medio de la esperanza y la incertidumbre, estas familias mantienen viva la fe de que pronto podrán abrazar nuevamente a quienes hoy siguen privados de la libertad.