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Tras 22 años de búsqueda se realizó la entrega digna de un desparecido en el Putumayo

Esta es una de las 46 personas exhumadas en acciones humanitarias adelantadas entre las dos entidades, 10 de ellos rescatados por la UBPD, en el caso de La Unión Peneya.

Los cuerpos recuperados pertenecen a 25 personas que murieron en edad adulta, cuatro eran menores de 18 años y los restantes 17, probablemente, también eran menores de 18 años.

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En medio de la incertidumbre y la persistente búsqueda de respuestas en casos de desapariciones, el nombre de Joaquín Perdomo* resuena con fuerza. Su caso se convierte en un emblema de la lucha por encontrar la verdad y la justicia.

A Joaquín lo buscaban hace 22 años y, gracias a la articulación entre la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas -UBPD y la Jurisdicción Especial para la Paz JEP, su cuerpo fue entregado a sus familiares.

Tenía 27 cuando desapareció y sus familiares aún recuerdan su rostro, sus rasgos y su peculiar manera de alegrarles la vida solo con su presencia, aunque eso sucediera rara vez.

Joaquín es una de las 46 personas exhumadas en acciones humanitarias entre las dos entidades, diez de ellos rescatados por la UBPD, en el importante caso de La Unión Peneya, en Caquetá. La desaparición de Joaquín efectivamente estuvo relacionada con su involucramiento en conflictos armados e incluso falleció a causa de un artefacto explosivo improvisado en medio de hostilidades.

El evento de entrega se desarrolló en Villagarzón, Putumayo donde asistieron todos los familiares de Joaquín quienes recorrieron las calles hasta su última morada portando un globo blanco en señal de la paz que sienten en un momento como este, porque como lo cuenta su hermana, “es una alegría finalizar con esta etapa de angustia y un alivio el saber que al fin una partecita de él va a estar cerca”.

Según la identificación del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, los cuerpos recuperados pertenecen a 25 personas que murieron en edad adulta, cuatro eran menores de 18 años y los restantes 17, probablemente, también eran menores de 18 años.

La historia de Joaquín y su familia muestra la importancia de buscar humanitaria y extrajudicialmente a las personas dadas por desaparecidas, para aliviar el sufrimiento de sus familiares contribuyendo a la satisfacción de los derechos que tienen las víctimas a la verdad y la reparación como aporte a la construcción de paz.