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El cuento del Gallo Capón, monumento al mamagallismo caribeño

Solo en Macondo puede existir un cuento que no es cuento, que se relata sin existir y hace que la gente lo cuente

El cuento del Gallo Capón, monumento al mamagallismo caribeño

Yolanda María Marcos de Saade ilustre mujer cataquera, contagiada por el gabismo con una infancia donde aplicó parte de lo que Gabo escribía de ellos como el cuento que  nunca termina porque  no existe,  el cuento del Gallo capón La típica preguntadera que no termina en círculos narrativos permanentes

Una lúdica o  mamadera de gallo donde la gente se enlazaba con palabras que se derramaban

  Para Yolanda desde  niña aprendió a declarar palabras por  horas preguntando lo mismo a quienes como ella repetían el cuento que no era cuento, solo frases mamagallisticas de preguntas sin respuestas  en interminables diálogos que provocaba muchas veces que la gente se enojara  y saliera del mismo

 “Gabo lo relata en sus novelas, pero en mi infancia que es todo lo que está en Cien Años de Soledad, me siento reflejada porque   eso lo vivimos en este  lugar, era la necesidad de imaginarnos cosas, de bordear los relatos en protecciones simples de cosas cotidianas que le pasaban a la gente común y corriente, solo que cuando llegaba a Gabo todo era mágico y de colores. El Cuento del Gallo Capón se hizo famoso cuando Gabo lo plasmó en sus relatos”. Dice con melancolía Yolanda María Marcos de Saade Aunque el cuento del Gallo Capón solo se oye en los labios de la vieja generación de Aracataca, el intentó de enganchar este lenguaje en los  nuevos  labios de esta ola de seres humanos  presente no ha calado, quedando solo en ellos, los que hoy también lamentan el año de muerte de Gabo.

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