El Papa Benedicto XVI dice en el Vía Crucis que la Cruz es fuente de vida y paz
El papa Benedicto XVI dijo a los fieles, al final del Vía Crucis, que se paren a contemplar la Cruz, que es "fuente de vida, escuela de Justicia y de paz y patrimonio universal de perdón y de misericordia". El Predicador de la Casa Pontificia, Raniero Cantalamessa, lanzó un fuerte llamamiento a la unidad de los cristianos y aseguró que "no existe distinción entre católicos, ortodoxos y protestantes, sino entre quienes creen que Cristo es el Hijo de Dios y quienes no lo creen".
El papa Benedicto XVI dijo a los fieles, al final del Vía Crucis, que se paren a contemplar la Cruz, que es "fuente de vida, escuela de Justicia y de paz y patrimonio universal de perdón y de misericordia". La Cruz es prueba también de un "amor infinito, que empujó a Dios a hacerse hombre vulnerable como nosotros, hasta morir crucificado", agregó. En la Cruz, dijo el Papa, "el Redentor nos ha restituido la dignidad que nos pertenece, nos ha hechos hijos adoptivos de Dios, que nos ha creado a su imagen y semejanza". El Papa señaló que para Dios "no hay diferencia de raza y cultura" y que Jesucristo murió para liberar a toda la humanidad del "ciego odio y violencia, de la esclavitud del pecado". Benedicto XVI indicó que en la actualidad hay muchas personas que buscan "un amor y una libertad que excluya a Dios" porque "creen que no tienen necesidad de Dios". Así, pidió a los fieles que abran "el corazón a Jesús, que es la libertad, que nos hace libre de amar". El Papa dijo que Jesús llama a cada persona "amigo", pero que "por desgracia no siempre logramos percibir la profundidad de ese amor sin límites que Dios nutre por nosotros". Tras el Vía Crucis, que transcurrió en el Coliseo de Roma en una noche fría, Benedicto XVI agradeció a los fieles "la paciencia bajo la lluvia" y les deseó buena Pascua
Llaman a una fuerte unidad de los cristianos, en esta Semana SantaEl Predicador de la Casa Pontificia, Raniero Cantalamessa, lanzó un fuerte llamamiento a la unidad de los cristianos y aseguró que "no existe distinción entre católicos, ortodoxos y protestantes, sino entre quienes creen que Cristo es el Hijo de Dios y quienes no lo creen". Cantalamessa hizo estas apreciaciones en la homilía de la Pasión de Cristo que pronunció en la basílica de San Pedro y que estuvo presidida por el papa Benedicto XVI. El predicador del Papa, tradicionalmente encargado de la homilía de la Pasión en el Viernes Santo, añadió que la unidad de los cristianos es "una meta que alcanzar" y un "don que acoger". Y lamentó los impedimentos creados por las diferentes confesiones cristianas a la hora de conseguir la unificación. Según el predicador, "lo que está en juego al inicio del tercer milenio ya no es lo mismo que al principio del segundo milenio, cuando se produjo la separación entre oriente y occidente, ni es lo mismo que a mitad del mismo milenio, cuando se produjo la separación entre católicos y protestantes". Y añadió: "el mundo ha seguido adelante y nosotros hemos permanecido clavados a problemas y fórmulas de las que el mundo ni siquiera conoce ya el significado". No obstante, explicó que el camino hacia el ecumenismo no puede "quemar etapas" respecto a las diferencias en la doctrina entre los cristianos, "porque las diferencias existen y hay que resolverlas con paciencia en las sedes apropiadas". "Pero podemos en cambio quemar etapas en la caridad, y estar unidos desde ahora", añadió Cantalamessa Para el predicador papal, "aquello que podrá reunir a los cristianos divididos será sólo la difusión, entre ellos, de una nueva oleada de amor por Cristo". En su homilía, Cantalamessa recordó a la recientemente fallecida Chiara Lubich, fundadora del Movimiento de los Focolares, cuya vida demostró "que la unidad entre los cristianos no lleva a cerrarse al resto del mundo". El ecumenismo "es, más bien, el primer paso y la condición para un diálogo más amplio con los creyentes de otras religiones y con todos los hombres a quienes les importa el destino de la humanidad y de la paz", apuntó




