HISTORIA AMOROSA POR INTERNET ACABA EN EXTRAÑO SUICIDIO
La relación amorosa mantenida a través de Internet entre una mujer francesa y un estadounidense ha acabado con el suicidio en extrañas circunstancias de la joven, que viajó desde París a Chicago para verse allí rechazada. <BR>El romance electró...
La relación amorosa mantenida a través de Internet entre una mujer francesa y un estadounidense ha acabado con el suicidio en extrañas circunstancias de la joven, que viajó desde París a Chicago para verse allí rechazada.
El romance electrónico, según varios diarios estadounidenses, duró casi ocho meses, pero se desvaneció en una cita de apenas unas horas en el apartamento del hombre.
La joven, Julie Yasa, apareció muerta el miércoles y las circunstancias que han envuelto este caso han dejado a la policía de Chicago perpleja, porque no tiene claro cual ha sido el papel jugado por el hombre, al que no dudan en calificar como un "sinverguenza".
Ni siquiera se conocían más allá de los mensajes enviados por el correo electrónico de la red mundial de ordenadores Internet. Sólo habían intercambiado fotografías y flirteos amorosos.
Pero cuando se citaron en un apartamento de las afueras de Farmington Hills, cerca de Chicago, hicieron el amor apasionadamente, según declaró el hombre, cuya identidad no ha sido dada a conocer por la policía.
El hombre ha contado que, cuando puso fin a la relación, nada más pasar la noche juntos, la llevó a un hotel, donde se separaron. Tres días después, ella apareció en su casa y le comunicó que pensaba suicidarse.
"Tu no te vas a sucidar en mi casa", asegura la policía que le dijo a la joven el hombre, quien, precisamente, le había pagado el pasaje desde Francia a Estados unidos.
Tras esta conversación, que ha explicado después a la policía, el hombre trasladó en su coche a la chica hasta una zona apartada en la que la dejó abandonada a su suerte.
Cuando la policía encontró el cadaver de la joven, días después, estaba envuelta en la misma manta que él le había prestado y en sus bolsillos sólo había una tarjeta de crédito, 27 dólares y tres pastillas azuladas.
Los agentes que investigan este caso reconocen que aún no tienen pruebas que involucren directamente al hombre en la muerte de la chica, pero investigan todos los pasos dados para ver hasta dónde podría llegar su implicación.
De hecho, se ha descubierto que le pagó el pasaje de avión en dos ocasiones, una en la que las autoridades de inmigración denegaron a la joven la entrada a EEUU por Nueva York y la segunda, ilegal, a través de Canadá.
Parece ser, según los datos que maneja la policía, que el hombre contrató los servicios de un contrabandista profesional para que pasara a la chica a través de la frontera entre EEUU y Canadá, dados los problemas que tuvo en el aeropuerto de Nueva York, cuya naturaleza no fue precisada.
El pagó el viaje sabiendo que ella tenía un historial de depresiones por el que recibía tratamiento en Francia y, además, lo más importante, el hombre mintió a la policía.
Fue él mismo quien llamó a los agentes para asegurar que había descubierto el cuerpo de una persona muerta cuando conducía su coche, pero no quiso dar más detalles, diciendo que no se había querido acercar lo suficiente al cadáver como para verlo bien.
La descripción dada por un vecino, que vio a la pareja cuando ella estaba aún viva, coincidía, sin embargo, con la fisonomía y vestimenta del hombre, de quien los agentes creen que es "un sinverguenza, pero no un asesino".
Internet ha propiciado desde su aparición, hace casi dos décadas, cientos de miles de relaciones amorosas, amistosas o eróticas, y algunos psicólogos se preguntan en qué medida un "conocimiento electrónico" puede marcar las relaciones humanas




