Día sin carro y sin moto en Bucaramanga: ¿realmente ayuda a mejorar la calidad del aire?
Experto explicó que durante esta jornada incluso pueden registrarse mayores niveles de material particulado que en un día habitual.
Día sin carro: mejoró la calidad del aire y bajó el ruido / Foto: suministrada a Caracol Radio
El Día sin Carro no necesariamente se traduce en una reducción inmediata de la contaminación del aire. De acuerdo con Luis Alberto Morales, consultor experto en calidad del aire y mediciones atmosféricas de SLC Association, durante esta jornada pueden presentarse concentraciones de material particulado superiores a las de un día normal.
“En general, el ejercicio del día sin carro es un ejercicio más pedagógico que ambiental”, señaló Morales, al explicar que la medida retira principalmente de las calles a los vehículos particulares, mientras que continúa circulando buena parte del transporte público.
Según el experto, buses, taxis y vehículos de servicio público tienen una mayor intensidad de uso, pues “empiezan a circular más temprano, hacen más viajes” y, en algunos casos, corresponden a vehículos de mayor antigüedad o con tecnologías menos limpias.
Por esta razón, explicó que no resulta extraño encontrar niveles más altos de material particulado durante algunas jornadas sin carro frente a un día habitual.
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A esto se suman las condiciones meteorológicas. Luis Morales indicó que factores como un día nublado o una atmósfera con poca capacidad de dispersión pueden provocar que los contaminantes permanezcan más cerca del suelo y aumenten las concentraciones registradas.
Sin embargo, aclaró que esto no significa que la medida sea inútil. “No quiere decir que la medida sea inocua”, afirmó, al destacar que uno de sus principales objetivos es que los ciudadanos conozcan y prueben otras alternativas para movilizarse.
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Morales puso como ejemplo el uso de la bicicleta o compartir el vehículo con otras personas. La idea, explicó, es que quienes participan en la jornada puedan encontrar alternativas que posteriormente incorporen a sus desplazamientos habituales.
“Ese día yo pruebo montar en bicicleta y de pronto me gusta, me pareció una buena alternativa y yo me quedo yendo en bicicleta a hacer ciertas actividades”, señaló.
De esta manera, el experto considera que el impacto de la jornada no debería medirse únicamente por las concentraciones de contaminantes registradas durante ese día, sino también por su capacidad para generar cambios en los hábitos de movilidad de los ciudadanos.