Luz verde a la modificación de Chivor II: proyecto clave para asegurar la energía del centro
La ANLA autorizó los ajustes técnicos en el tramo Norte-Bacatá que permite completar un trazado eléctrico de 162 kilómetros y beneficiará a Bogotá, Cundinamarca y Boyacá.
La Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA) dio un paso decisivo para la estabilidad del suministro eléctrico en la capital y la región central de Colombia. La entidad aprobó la modificación de la licencia ambiental del proyecto de transmisión eléctrica conocido oficialmente como UPME 03-2010 (Subestación Chivor II y Norte 230 kV y líneas de transmisión asociadas) que se enfocará en el tramo Norte-Bacatá.
Este proyecto lo diseñó e impulsó la Unidad de Planeación Minero Energética (UPME) desde 2010 porque Bogotá y los municipios vecinos estaban creciendo muy rápido y necesitaban más luz sin riesgo de apagones. La idea principal es traer energía limpia desde la zona de Chivor (Boyacá) hasta la Sabana de Bogotá a través de un “cableado principal” de 162 kilómetros de largo. La ANLA le dio su primer permiso ambiental en junio de 2020 para arrancar.
A medida que avanzaban las obras, la empresa a cargo se encontró con construcciones, zonas protegidas y reclamos de los vecinos. Por eso, el proyecto ya ha tenido tres ajustes en 2023, a principios de 2026 y esta última. Este nuevo cambio sirvió para mover un tramo del trazado, cambiar de sitio 24 torres y así evitar daños al medio ambiente y a las comunidades de municipios como Cogua, Tabio, Zipaquirá y Subachoque.
La obra cuenta con la viabilidad para ejecutar la totalidad de su trazado de 162 kilómetros, una infraestructura estratégica que atraviesa siete municipios del departamento de Boyacá y trece de Cundinamarca.
“Con esta decisión, se habilita la ejecución de la totalidad del trazado previsto desde el otorgamiento inicial de la licencia ambiental, el cual comprende una longitud de 162 kilómetros y atraviesa siete municipios de Boyacá y 13 de Cundinamarca”, confirmó la autoridad ambiental.
El proceso de evaluación incorporó la participación directa de la comunidad a través de reuniones informativas y una Audiencia Pública Ambiental (APA). Durante estos espacios, más de 900 participantes aportaron inquietudes sobre la protección de fuentes hídricas, la biodiversidad, el uso del suelo y el patrimonio arqueológico.
Los cambios que se harán responden a un diseño técnico optimizado para reducir impactos sobre el territorio y las poblaciones locales.
Para garantizar el cuidado del entorno, la ANLA apoyó su decisión en estudios científicos de instituciones como el Instituto Alexander von Humboldt y el Instituto Colombiano de Antropología e Historia (ICANH).
Como resultado directo del proceso, se exigió incluir un área adicional de 1,37 hectáreas para restauración ecológica dentro del plan de compensación del proyecto.
“Chivor II permitirá responder a la demanda energética de Bogotá y el centro del país. La evidencia demuestra que le cumplimos a Bogotá y a la Transición Energética Justa de nuestro país”, destacó Irene Vélez Torres, directora de la ANLA.
Con esta aprobación, el proyecto energético avanza hacia su fase final, y queda con una red eléctrica más fuerte, confiable y adaptada a las necesidades de crecimiento del centro del país.