¿Qué cambia con la esterilización de gatos y perros en Colombia? Gobierno define reglas del programa
Los ministerios de Ambiente y Salud definieron las reglas del Programa Nacional de Esterilización Quirúrgica de gatos y perros, con el objetivo de ordenar, estandarizar y ampliar las jornadas de control poblacional en todo el país.
Un perro y un gato acostados uno al lado del otro. (Foto: Getty Images) / chendongshan
Los ministerios de Ambiente y Salud definieron las reglas del Programa Nacional de Esterilización Quirúrgica de gatos y perros, con el objetivo de ordenar, estandarizar y ampliar las jornadas de control poblacional en todo el país.
La reglamentación quedó establecida en la resolución 0229 de 2026, con la que se fijan lineamientos técnicos, sanitarios y criterios de priorización que deberán aplicar las entidades territoriales en su implementación.
Con esta medida, el país pasa de jornadas dispersas a un esquema estructurado, con protocolos definidos y un enfoque que asegurara bienestar animal, salud pública y gestión territorial.
Reglas claras: cómo se harán las esterilizaciones en el país
La resolución establece condiciones técnicas y médicas específicas para garantizar la seguridad de los animales y la calidad de los procedimientos. Entre ellas:
- Valoración clínica previa obligatoria, para determinar si el animal está en condiciones aptas para la cirugía.
- Espacios adecuados con condiciones de higiene y control sanitario, donde se desarrollen las jornadas.
- Procedimientos realizados por personal médico veterinario calificado.
- Uso de instrumental estéril, insumos y medicamentos adecuados para cada intervención.
- Aplicación de anestesia, manejo del dolor y monitoreo durante la cirugía.
- Recuperación y observación postquirúrgica obligatoria antes de la entrega del animal.
- Entrega de recomendaciones a los cuidadores sobre cuidados posteriores y signos de alerta.
En paralelo, la resolución fija criterios de priorización poblacional y territorial, lo que implica que las jornadas no serán aleatorias, sino enfocadas en zonas y comunidades con mayores necesidades.
El programa adopta el enfoque de “Una Salud”, que reconoce la relación entre la salud humana, animal y ambiental, y plantea que el control poblacional de perros y gatos también impacta la convivencia, la prevención de zoonosis y el manejo del espacio público.
La implementación estará en cabeza de las entidades territoriales, que deberán aplicar los lineamientos nacionales de acuerdo con sus capacidades operativas y disponibilidad de recursos.
¿A quiénes prioriza y qué impacto busca?
La reglamentación establece que las jornadas deberán enfocarse en animales en condición de calle o vida libre, así como en aquellos pertenecientes a poblaciones vulnerables, incluyendo comunidades con limitaciones económicas, recicladores y población migrante.
También contempla la atención de animales en fundaciones y hogares de paso, así como casos con condiciones especiales de salud o manejo, lo que permite orientar las intervenciones hacia escenarios de mayor impacto sanitario y social.
Asimismo, más allá del procedimiento quirúrgico, el programa incorpora acciones de educación y sensibilización sobre tenencia responsable, con el objetivo de reducir el abandono y mejorar la relación entre las comunidades y los animales.