Violencia en ciudades y regiones: proceso electoral, sicariato y organizaciones armadas
Panelistas analizaron los recientes hechos de violencia en Bogotá y algunas regiones del país ante los atentados y secuestros que han afectado figuras políticas.
Violencia en ciudades y regiones: proceso electoral, sicariato y organizaciones armadas
En Hora20 el panorama de orden público en plena época electoral ante el registro de atentados, secuestros, masacres y bombardeos contra organizaciones armadas. El análisis a lo que ocurre en distintas regiones del país, las estrategias para detener la violencia, que también afecta las principales ciudades del país como Cali y Bogotá.
Lo que dicen los panelistas
Gabriel Silva, exministro de Defensa, exembajador en Washington y columnista, advirtió que Bogotá se ha vuelto el refugio de mucha gente amenazada y extorsionada de las regiones, “hay mucha gente huyendo y detrás de ellos se vienen secuestradores y armados. Se debe conectar el incremento de violencia en Bogotá con lo que se ha hecho desde el Gobierno con desmantelar la Fuerza Pública, se desmanteló la cúpula de la Policía y es natural que las capacidades estén disminuidas”.
En temas políticos, dijo que hay una campaña por atacar a enemigos ideológicos, lo de Miguel Uribe tipifica ese comportamiento, “hay otro comportamiento que es como exprimir la paz total, que propició permisividad a bandidos. Esa paz total se puede acabar rápidamente”. También dijo que hay una estrategia que no es nueva, “la usaron los paras y guerrilleros: amarrar los políticos, secuestrarlos temporalmente y que se comprometan a ciertas cosas son los grupos armados y darles una serie de obligaciones en caso de que ganen”.
Luis Trejos, investigador en temas del conflicto y profesor en la Universidad del Norte, explicó que hoy la violencia urbana o grupos criminales urbanos han logrado un grado de desarrollo inédito en la historia reciente del país, que ni el ELN ni los Gaitanistas controlan una ciudad importante, “hay una subvaloración del riesgo. Las apuestas de seguridad se van hacia grupos en zonas rurales y con capacidad militar, pero la respuesta de este gobierno para resolver problemas de seguridad ciudadana son las mesas de negociación socio jurídicas”. En esa medida, dijo que lo que se ha visto es un apaciguamiento de indicadores de violencia como homicidio y extorsión en marcos temporales delimitado, “los diálogos se rompen por actor externo como en Quibdó, o un desgaste de las partes porque no hay norte claro”.
Sobre los temas relacionados con la violencia a nivel regional, comentó que hoy ningún grupo armado lucha por tomar el poder a nivel nacional, “pero sí buscan la creación y defensa de gobernanzas armadas posibles. Igual se mantiene la institucionalidad local funcional. Lo que termina legitimando la gobernanza es dejar que se realicen elecciones. Las elecciones hoy son un medio para legitimar. Ahora viene cómo inciden y cuáles son sus intereses”.
También detalló que hay múltiples formas de intervención territorial de grupos en territorios, “nadie va a sabotear elecciones, de hecho, vemos que tutelan la elección dando avales y vetando. También dejan que se dé la elección, pero gane quien gane les debe rendir cuentas”.
Para Javier Flórez, director de seguridad y conflicto de la Fundación Ideas para La Paz, la capacidad de inteligencia está en sus mínimos históricos, no hay capacidad de inteligencia humana y muy poca en lo técnico y táctico cuando se tiene dificultades con aliados históricos como Israel o Estados Unidos, “hay crisis en inteligencia estratégica de acuerdo a la desconfianza con la DNI. Todo eso sumado a disminución de pie de fuerza de la Policía que estamos -15%”. También comentó que, aunque el homicidio crece poco en el último año, es claro que hay otros indicadores de seguridad ciudadana que crecen, como el secuestro, que está concentrado en zonas urbanas, “a la población en Bogotá le interesa microtráfico y hurto, no sicariato porque es de alto impacto, pero no se da tanto. Homicidio está estable, pero hay otros asuntos de relevancia”.
Frente a la violencia en lo regional, aseguró que se ve gran incertidumbre en manos del ELN, “el potencial cambio de mandos en la Fuerza Nacional Bolivariana de Venezuela puede afectarlos potencialmente más adelante”.
Laura Bonilla, politóloga, subdirectora de la Fundación Paz y Reconciliación, resaltó que es claro en estos últimos años el incremento de organizaciones delincuenciales en Bogotá y la presencia de una crisis carcelaria impresionante, “no son solo servicios de extorsión o microtráfico, también oferta de servicios sicariales. El homicidio en Bogotá ha crecido. En 2022 tuvimos tasa baja, pero en 2024 llegamos a un pico, es la mayor tasa en últimos 15 años. En 2025 homicidios cayeron, pero hay una meseta en las cifras”. Resaltó que desafortunadamente no hay articulación entre autoridades distritales y nacionales o con el Ministerio de Defensa para tomarse con seriedad este incremento de organizaciones armadas en la ciudad.
Sobre el panorama territorial, manifestó que incluso con presencia militar sostenida, como en Catatumbo, no se resuelven los problema de seguridad, “el Ejército no se encarga de seguridad diaria, este Ejército combarte Farc, y ya no hay Farc”. Detalló que hechos como el atentado al senador Castellanos muestra que el ELN funciona con dinámicas sicariales, gente de civil y con armas largas, sin uniforme, sin identificación, una gente que parece cobrarle al ELN. Por último, comentó que en 161 municipios hay disputa sostenida, “allí sí hay riesgo grande de que grupos busquen sabotear elecciones porque no tienen relación tranquila con instituciones”.