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Devimed entra en etapa de reversión: la vía Medellín–Bogotá dejará de ser concesión en 2026

Tras cumplir su ciclo contractual, el proyecto de primera generación Desarrollo Vial del Oriente de Medellín iniciará su reversión al Estado. La ANI confirmó que el corredor pasará a manos del Estado en julio de 2026.

El proyecto vial operado por Devimed, que durante tres décadas ha administrado uno de los corredores más estratégicos entre Medellín y Bogotá, entrará oficialmente en etapa de reversión al Estado. Así lo informó la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI), al confirmar que el contrato de concesión finalizará.

El anuncio responde al cumplimiento del ciclo contractual del proyecto, suscrito en 1996 bajo el esquema de concesiones de primera generación, que contemplaban plazos definidos sin renovación automática. De acuerdo con la ANI, el proceso de reversión se desarrollará entre el 29 de enero y el 31 de julio de 2026, periodo en el que se realizará la entrega ordenada de la infraestructura a la Nación.

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Durante esos meses, la concesión de Devimed continuará siendo responsable de la operación, el mantenimiento del corredor y el recaudo de los peajes de Las Palmas y Copacabana (Guarne), así como de la prestación de servicios esenciales como grúas y ambulancias, tal como lo establece el contrato de concesión 0275 de 1996.

Según explicó la ANI, Devimed hace parte de un grupo de cuatro concesiones firmadas entre 1994 y 1997 que actualmente se encuentran en la fase final de su vida contractual y que deberán revertir al Estado entre 2026 y 2031. En este caso, la finalización del contrato no obedece a una terminación anticipada, sino al cumplimiento del plazo originalmente pactado.

Durante su operación, el proyecto alcanzó una longitud total de 172,5 kilómetros y una inversión acumulada cercana a los $2,8 billones, discriminados en $977.000 millones en Capex y $1,8 billones en Opex, con corte a diciembre de 2025.

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Las obras ejecutadas incluyeron la construcción de 68,12 kilómetros de segundas calzadas iluminadas, dos túneles en la autopista Medellín–Santuario, y el mejoramiento y rehabilitación de 105,5 kilómetros de vía existente, consolidando el corredor como eje clave para la movilidad del oriente antioqueño.

¿Por qué no habrá nueva concesión?

La reversión del proyecto se enmarca en la política del Gobierno del presidente Gustavo Petro, quien ha ordenado no renovar concesiones viales de gran envergadura y trasladar la operación de estas infraestructuras al Estado.

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Sin embargo, el anuncio ha generado incertidumbre en la región sobre la capacidad del INVÍAS para asumir el mantenimiento del corredor. En el mismo eje Medellín–Bogotá, el tramo Santuario–Caño Alegre, actualmente bajo administración estatal, presenta deterioro, baches y altos niveles de accidentalidad, lo que ha sido advertido en debates de control político.

Así, mientras Devimed se alista para cerrar su ciclo contractual, la vía Medellín–Bogotá enfrenta un cambio estructural en su modelo de operación, con el reto de garantizar que el paso a manos del Estado no se traduzca en deterioro de la infraestructura ni en afectaciones para uno de los corredores logísticos más importantes del país.

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