Contrabando y sobreoferta golpean al sector arrocero del Huila
El gremio advierte caída de precios por sobreoferta, arroz ecuatoriano y falta de incentivos antes de la cosecha del primer semestre del 2026.
Agricultores arroceros alertan sobre el impacto del contrabando y la sobreoferta en el precio del arroz. / Prakasit
El gerente general de Fedearroz, Rafael Hernández, advirtió en Caracol Radio Neiva que el sector arrocero enfrenta una fuerte presión por la entrada de arroz ecuatoriano, tanto legal como ilegal, situación que ha provocado una caída de precios a nivel nacional y pone en riesgo la rentabilidad de los productores, especialmente en regiones como el Huila próximas a iniciar cosecha.
Hernández explicó que, además del contrabando, existen distorsiones en el mercado internacional por los altos subsidios que reciben productores en países como Estados Unidos y Ecuador, lo que les permite producir a menores costos. Ante este panorama, Fedearroz ha solicitado al Gobierno nacional la aplicación de salvaguardias, umbrales aduaneros y controles fronterizos efectivos, así como puertos únicos de importación para frenar el ingreso irregular del grano.
El dirigente gremial también señaló que la suspensión del incentivo al almacenamiento, que antes permitía retirar excedentes temporales del mercado en los picos de cosecha de agosto y septiembre, ha generado una sobreoferta que impacta negativamente el precio al productor. A esto se suma la sobreoferta mundial y la caída del dólar, factores que facilitan las importaciones y afectan aún más el ingreso de los agricultores.
Desde Fedearroz se insiste, además, en la necesidad de reducir costos de producción como la tasa por uso del agua y cargas laborales, y en fortalecer líneas especiales de crédito para la compra de cosecha. El Ministerio de Agricultura anunció que a inicios de febrero se activarían mecanismos financieros a través de Finagro y apoyos en insumos para pequeños productores.
Finalmente, el gremio reiteró que la adopción de estas medidas es urgente antes de que avance la recolección de la cosecha, ya que, de no hacerlo, miles de arroceros podrían enfrentar pérdidas significativas y una mayor inestabilidad en el sector.