Si no es por la moto, me pega la patada: Domiciliario insultado revela detalles antes de la entrega
En La Luciérnaga de Caracol Radio estuvo Julián Jiménez, repartidor insultado por Liliana tras llevar un domicilio de pizza
Si no es por la moto, me pega la patada: Domiciliario insultado revela detalles antes de la entrega
En entrevista con La Luciérnaga de Caracol Radio, estuvo Julián Jiménez, el joven de 21 años que fue víctima de agresión verbal por parte de una mujer que esperaba recibir un domicilio de pizza, cerca al parque de la 93.
¿Qué pasó minutos antes de la grabación?
Según Julián, todo comenzó cuando llegó a la dirección para entregar un pedido en un sector cercano al Parque de la 93. Al no encontrar portería ni respuesta, tomó la factura del domicilio y marcó el número que allí aparecía.
“Buenas noches, ¿hablo con Liliana?”, fue lo único que dijo. Esa frase, explica, provocó el estallido. Del otro lado de la línea recibió una serie de insultos porque, según la clienta, no debía llamarla por su nombre sino decirle “señora Liliana”.
Julián asegura que nunca hubo una falta de respeto previa y que, de haberlo pedido de manera educada, no habría tenido ningún problema en corregirse.
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El joven explica que cuando comenzó a grabar, la situación ya estaba muy avanzada. Antes del video, afirma haber recibido groserías constantes, descalificaciones personales y gritos. “Cuando uno empieza a grabar, generalmente ya se perdió lo que pasó al principio”, señaló, aclarando que el maltrato verbal inició desde la primera llamada telefónica.
La molestia por el retraso del pedido, según Julián, pasó a un segundo plano. Lo que realmente detonó la agresión fue una exigencia basada en jerarquías y trato diferenciado, una idea de superioridad que se tradujo en frases como “usted no pertenece a este barrio”.
“Si no es por la moto, la patada era para mí”
Uno de los momentos más graves del relato ocurrió cuando la mujer pateó la moto del domiciliario, su herramienta de trabajo. Julián fue claro al afirmar que, de no haber estado la motocicleta en medio, la patada habría sido directamente contra él.
“Yo estaba detrás de la moto. Si la moto no hubiera estado ahí, esa patada me la llevo yo”, explicó. El gesto, más allá del daño material, representó una amenaza física directa, algo que pudo haber terminado en una agresión mayor.