“Que respeten la vida de mi hijo y de los otros muchachos”: padre de policía secuestrado
Familia pide al ELN garantías humanitarias tras el secuestro en el Catatumbo.
“Que respeten la vida de mi hijo y de los otros muchachos”: padre de policía secuestrado. Foto: Caracol Radio.
Norte de Santander.
La familia del patrullero de la Policía Carlos Eduardo Barrera Ruiz hizo un llamado urgente al Ejército de Liberación Nacional (ELN) para que respete la vida de su familiar y de los otros cuatro uniformados secuestrados en el Catatumbo. Se trata de José Ricardo Carrillo Romero, Edwin Fabián Manosalva Contreras, Ramón Alberto Coronel Medina y Daniel de Jesús Granada Quiroz.
Eudoro Barrera, padre del patrullero, recordó entre lágrimas el último momento que compartió con su hijo, ocurrido en la madrugada del 6 de enero, cuando lo acompañó al terminal de transporte.
“Yo fui y lo llevé a las dos y media de la mañana. Se montó en el bus, lo despedí y me quedé con una impresión rara”, relató.
Contó que su hijo tenía la costumbre de llamarlo cada vez que llegaba a su destino.
“Él siempre me llamaba, ‘papá ya llegué’. Ese día dieron las siete y no me llamó. A las siete y cuarto nada. Yo empecé a marcarle y ya me mandaba a buzón”, dijo.
Ante la falta de respuesta, aseguró que el desespero lo llevó a iniciar una búsqueda por su cuenta.
“No lo pensé dos veces, me fui para el terminal a buscar información. Nadie me decía nada. Después escuché comentarios y supe el punto donde habían bajado a los muchachos”, señaló.
Desde entonces, la incertidumbre no ha cesado. Barrera afirmó que la angustia se vive minuto a minuto y que no tener noticias es lo más doloroso.
“Uno no sabe nada, no los escucha, no sabe cómo están. Eso es una zozobra que no se acaba”, expresó.
En medio del dolor, el padre elevó un llamado directo al ELN.
“Yo lo que le pido al Ejército de Liberación Nacional es que me le respeten la vida a mi hijo Carlitos y a los otros muchachos. Que no me les den maltrato, ellos son seres humanos”, manifestó.
Finalmente, pidió un gesto humanitario y la pronta liberación de los policías.
“Yo quiero que mi hijo llegue a la casa, sentirlo, escucharlo, saber que está bien. Eso es lo único que le pido a Dios y a quien los tenga”, concluyó.