El conflicto armado en Colombia fue recordado en el Viacrucis en Roma
El testimonio de una colombiana víctima de minas antipersona fue leído durante la conmemoración de las estaciones del Viacrucis en el Coliseo romano.

Luz Dary Landázuri, víctima del conflicto armado en Colombia. (Foto: Twitter @ViceColombia )
En medio de la conmemoración del Viacrucis en Roma (Italia), el papa Francisco dispuso la celebración para tener en cuenta las voces que buscan la paz a nivel global en medio de la guerra que se vive en distintas regiones del planeta.
Entre los testimonios leídos durante la conmemoración se incluyó la violencia en Colombia. El relato fue el de Luz Dary Landázuri, una chocoana que fue víctima del conflicto armado por cuenta de una mina antipersonal.
El testimonio de Luz Dary, quien conoció al papa Francisco en Villavicencio durante la visita del sumo pontífice a Colombia en 2017, se leyó en la cuarta estación: ‘Jesús se encuentra con su Madre’.
El relato dice:
En 2012 la explosión de una bomba puesta por los guerrilleros me destrozó una pierna. La metralla me provocó decenas de heridas en el cuerpo. De aquel momento recuerdo los gritos de la gente y la sangre por todas partes.
Pero lo que más me aterrorizó fue ver a mi hija de siete meses, cubierta de sangre, con muchos trozos de vidrio incrustados en su carita. ¡Lo que debe haber sido para María ver el rostro de Jesús deformado y ensangrentado!
Yo, víctima de esa violencia insensata, al principio experimenté rabia y resentimiento, pero después descubrí que si difundía odio creaba aún más violencia. Comprendí que dentro de mí y a mi alrededor había heridas más profundas que las del cuerpo. Comprendí que muchas víctimas necesitaban descubrir, tal y como lo hice yo, y a través de mí, que tampoco para ellos esto había terminado y que no se puede vivir de resentimiento.
De este modo empecé a ayudarles: estudié para enseñar a prevenir los accidentes causados por los millones de minas diseminadas en nuestro territorio. Agradezco a Jesús y a su Madre por haber descubierto que enjugar las lágrimas de los demás no es tiempo perdido, sino la mejor medicina para curarse a uno mismo.



