Jóvenes selección Ecuador van a Copa América con sed de victoria
Con la sed de victoria a flor de labios, los jóvenes que ha convocado el seleccionador de fútbol de Ecuador, Hernán "Bolillo" Gómez, sólo piensan en el partido ante Argentina, en el debut ecuatoriano en la Copa América de Perú.
Quito.--- Con la sed de victoria a flor de labios, los jóvenes que ha convocado el seleccionador de fútbol de Ecuador, Hernán "Bolillo" Gómez, sólo piensan en el partido ante Argentina, en el debut ecuatoriano en la Copa América de Perú."Vamos a hacer las cosas bien. Será una experiencia nueva para nosotros, sabiendo que los rivales que tendremos en frente desde el primer partido serán muy complicados", aseguró hoy Johnny Baldeón, un joven punta del Deportivo Quito que espera tener su oportunidad en Chiclayo.Seguro de sí mismo y de las posibilidades de su selección, Baldeón afirmó que "cuando hay deseo y convicción de hacer bien las cosas, no hay nada imposible".El delantero, de 23 años, veloz e inteligente con el balón, es una de las nuevas figuras del equipo nacional ecuatoriano, sangre joven que no pierde la fe inquebrantable para intentar marcar en las porterías rivales.Su compañero de club y ahora de selección, el centrocampista Luis Saritama, está dispuesto a "dar todo" para dejar el nombre de su país en lo más alto del torneo continental."Vamos a dar lo mejor de nosotros, para que fulgure la imagen de Ecuador en la Copa América", indicó Saritama, quien sólo espera "tener la oportunidad y hacerlo de la mejor forma" en Chiclayo.El futbolista de 20 años, el más joven de los convocados por "El Bolillo" para la Copa América, quiere emular a su paisano Alex Aguinaga, el más veterano, que salió también del Deportivo Quito y triunfó México.Saritama, quien ya ha sido tentado por clubes extranjeros -tuvo un ligero paso de prueba por Boca Juniors-, dijo que su aspiración es seguir los pasos de Aguinaga y convertirse en el conductor de la selección nacional.En el equipo de Gómez también se encuentra el centrocampista Leonardo Soledispa, del Barcelona guayaquileño, que en enero pasado cumplió 21 años y ha destacado como figura importante en las selecciones juveniles.Soledispa, al igual que los otros jóvenes del equipo de Ecuador, sólo espera "la oportunidad" para mostrar su fútbol en esa "gran vitrina" que es la Copa América de selecciones.La juventud ecuatoriana se ve en los ojos de los nuevos convocados, algunos ya con varios partidos en la selección, como el caso de Jorge Guagua, de 23 años, que poco a poco se va convirtiendo en "el patrón" de la zaga ecuatoriana.Y tiene a quien imitar, al "mariscal" Iván Hurtado, un experimentado defensa central que parece mejorar con la edad, como un buen coñac.El portero Damián Lanza, cancerbero del Deportivo Cuenca, puntero provisional del campeonato nacional, ha esperado esta oportunidad desde los doce años, cuando probó en clubes de segunda de Argentina y volvió a su tierra natal en busca de su destino.Lanza, de 22 años, apareció en escena el día en que el portero titular del Deportivo Cuenca se lesionó, y desde allí (hace tres meses), tuvo un progreso vertiginoso en su club y en la selección.El guardameta sigue esperando su oportunidad en la selección y asegura que si ésta se presenta en Chiclayo, no la desperdiciará.Entre los juveniles que ya tienen su puesto en la selección figuran dos jugadores -grandes amigos- de la Liga Deportiva Universitaria de Quito (LDUQ): el multivalente Paúl Ambrossi y el peligroso delantero Franklin Salas.Ambrossi, de 23 años, es de aquellos que contagia entusiasmo dentro de la cancha y fuera de ella y al que se le puede confiar cualquier puesto en el juego.Salas, en cambio, derrocha juventud y algo de inmadurez en algunos asuntos personales, pero tiene una gran calidad como jugador y compañero. Es de aquellos que puede hacer una finta "en una baldosa" y "servir en bandeja" a otro para lograr anotar en la portería contraria, como dice algún comentarista ecuatoriano que le puso el mote de "El Mago".Así, la juventud ecuatoriana sólo espera su oportunidad en tierras peruanas, para ponerse a la altura de los grandes veteranos.




