Hoy, más que un valor agregado, la defensa de la biodiversidad y en general la sostenibilidad ambiental debe ser una responsabilidad transversal al quehacer de todos los sectores de la sociedad. En un momento en el que Colombia es protagonista de la conversación alrededor de esa temática, con motivo de la COP-16 de biodiversidad, resulta imperativo reflexionar sobre el impacto de la actividad humana sobre los ecosistemas, la fauna, la flora y el recurso hídrico; y sobre los caminos para protegerlos, en una lógica de regenerar lo que se ha perdido. Escuchar a diferentes sectores desde la empresa privada hasta las comunidades indígenas y afro debe hacer parte de esa fórmula ganadora.