El G7 pide a Irán que cese su apoyo a los hutíes para evitar una “peligrosa escalada”
Los cancilleres de Reino Unido, Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón y Estados Unidos hicieron un llamamiento a los hutíes “para que retomen el proceso político” y “cesen de inmediato todas las acciones militares”.

Hutíes de Yemen apoyan a Irán. FOTO: MOHAMMED HUWAIS/AFP via Getty Images / MOHAMMED HUWAIS

Los ministros de Asuntos Exteriores del G7 han pedido a Irán que cese su apoyo militar a los rebeldes hutíes de Yemen, al considerar que su respaldo puede suponer una “peligrosa escalada” y “agravar aún más el conflicto, socavar el comercio internacional y generar inestabilidad económica mundial”.
En una declaración conjunta emitida tras una reunión del grupo en los márgenes de la Asamblea General de la ONU, el grupo condenó “los inaceptables ataques continuos llevados a cabo por los hutíes en Yemen y contra el Reino de Arabia Saudita, incluyendo aquellos que afectan a la población y a la infraestructura civil”.
En este sentido, los cancilleres de Reino Unido, Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón y Estados Unidos hicieron un llamamiento a los hutíes “para que retomen el proceso político” y “cesen de inmediato todas las acciones militares”.
Este comunicado llega tras semanas de intensa escalada bélica entre los hutíes, respaldados por Irán, y el Gobierno yemení internacionalmente reconocido, apoyado por Arabia Saudí, especialmente a lo largo de la costa occidental del país, donde las fuerzas hutíes han logrado importantes avances.
Los insurgentes han informado de repetidos bombardeos saudíes en las últimas semanas, al tiempo que han reivindicado ataques contra objetivos militares y energéticos saudíes en represalia. Las autoridades de Riad, por su parte, han anunciado la intercepción de misiles y drones hutíes dirigidos contra su territorio.
El conflicto, activo desde hace más de una década, enfrenta a los hutíes, que controlan Saná y gran parte del noroeste del Yemen, contra el Gobierno y las fuerzas aliadas, respaldadas por Arabia Saudí, que intervino militarmente en 2015, después de que los hutíes tomaran la capital y ampliaran su control territorial.
La actual escalada supone un nuevo deterioro tras años de menor intensidad en los combates, a raíz de una tregua negociada por la ONU en 2022.
La reanudación de los ataques también ha vuelto a situar la costa del mar Rojo y el corredor marítimo de Bab al Mandeb en el centro del conflicto, y los enfrentamientos amenazan con agravar el desplazamiento de la población y perturbar el acceso a rutas vitales de transporte y abastecimiento.




