Al Campo

Huevos ecológicos de Chinchiná ganan terreno en el mercado nacional

Son de gallinas alimentadas con comida natural, agua pura y no enjauladas.

En la vereda Quiebra El Naranjal de Chinchiná, en la zona centro-sur de Caldas, nació una empresa que poco a poco se gana un lugar en la comercialización de huevos y aves en el país. Con apenas 100 ejemplares, Andrés Camilo López inició hace 2 años su camino para llevar huevos ecológicos a la despensa de los habitantes de la región.

Es una labor de cuidado en la que pone como puntos clave para tener éxito la alimentación y el estilo de vida que llevan los animales, pues deben estar al aire libre, haciendo pastoreo y con un régimen de comida muy natural.

“En las granjas tradicionales las gallinas están en jaulas y la mayoría de su alimento es a base de concentrado. Nuestras aves en cambio pueden caminar por donde quieran y tomar el sol, buscar sombra o beber agua de fuentes naturales”, dijo el señor López.

Añadió que estos animales son omnívoros, por lo que pueden comer variedad de cosas al igual que las personas, desde hongos y plantas hasta un trozo de carne.

“A la hora de alimentarlas les brindamos lo que esté en cosecha en ese momento en Chinchiná, como guanábana, ahuyama o aguacate entre otros productos. También buscamos fuentes proteínicas alternativas con plantas como bore, quiebra barriga, matarratón o linaza, además de avena y semillas de girasol, que les proporcionan una dieta más balanceada y completa”, explicó.

Actualmente la empresa Gallinas Doradas Naranjal tiene su granja piloto en Chinchiná, pero también posee 3 núcleos más en Pereira, Medellín y el municipio de Palestina, en Caldas, con 500 aves cada uno, para un total de 1.600 animales.

Algunas veces según su propietario es difícil conseguir sólo gallinas campesinas para su conformación, por lo que han tenido ciertos inconvenientes con los clientes.

Dice que lo importante de todas formas es el bienestar de los ejemplares y su alimentación, ya que la calidad de la carne y las condiciones de los huevos tienen una marcada diferencia con respecto a lo que se produce en las avícolas tradicionales, que son las que copan la mayoría del mercado colombiano.

“La yema de los huevos que producimos es más amarilla, la clara es más densa y la cáscara tiene tonalidades más intensas, aunque siempre dentro del color marrón. Nuestras aves tienen mayor longevidad y aunque su producción es igual a la de las gallinas de corral, se sostienen más en el tiempo como ponedoras”, dijo.

“Prestamos especial cuidado en el momento de retiro de nuestros ejemplares y nunca les suministramos antibióticos porque terminan en el consumidor. Por eso cuando tenemos brotes de gripe les damos una mezcla de limón, ajo y cebolla, aunque en los casos extremos empleamos un bronco aspirante natural a base de miel, eucalipto y propóleo”, añadió Andrés Camilo López.

Huevos con sabor y calidad desde Chinchiná, con la ecología y el manejo responsable como bandera, gracias a un trabajo paciente que se basa en tener gallinas felices.

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