Guardianes de Santurbán


En su finca La Frontera, ubicada en el municipio de Mutiscua, Ligia Salamanca cultiva uchuvas, papa, zanahoria, brócoli, cebolla, repollo y berenjena libres de químicos. Además de su negocio de productos orgánicos, esta madre cabeza de familia conserva una gran cantidad de bosque altoandino y siembra árboles nativos para cuidar el páramo.
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Además de tejer ruanas, mochilas, guantes y bufandas con la lana de las ovejas, Adriana Anteliz está comprometida con el cuidado de las zonas boscosas que hay en su finca, ubicada en las zonas bajas del páramo de Santurbán en el municipio de Mutiscua. Para ella, cuidar el agua y el verde es proteger la vida misma.
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Marina Pabón, una mujer de 55 años nacida en el municipio de Mutiscua, tiene un tesoro en su finca: un nacimiento de agua que nutre al gran río Zulia y el cual cuida como si fuera uno de sus hijos. Lleva décadas sembrando árboles nativos y ahora tiene un cultivo de arándanos orgánicos.
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Yamid Ávila, un chef de 34 años, creó una iniciativa que mezcla su amor por la cocina, las raíces ancestrales y el cuidado de la naturaleza en la finca de su papá, ubicada en las faldas de Santurbán. Su proyecto, llamado ‘Del Páramo’, es un taller de cocina donde los turistas prueban los platos típicos de la región mientras aprenden de la historia paramuna.
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Roberto Sánchez, biólogo de la Universidad Nacional, es uno de los que más conoce las plantas del páramo de Santurbán, en especial las 18 especies de frailejones que alberga. En el Herbario Catatumbo-Sarare de la Universidad de Pamplona, el cual dirige, las estudia detalladamente, trabajo que le ha permitido descubrir nuevas especies.
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El Pino, la finca que tiene María Elisa Pabón en el municipio de Mutiscua, está atravesada por una quebrada de aguas cristalinas que es visitada por decenas de turistas. Allí cultiva productos orgánicos, conserva una gran cantidad de bosque altoandino y cocina los platos típicos de Norte de Santander.
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Germán Salamanca lleva décadas luchando contra la minería de oro en el páramo de Santurbán, ya que piensa que el mayor tesoro de este ecosistema es el agua. Además, cuenta con uno de los predios mejor conservados del municipio de Mutiscua, más de 1.000 hectáreas repletas de bosque altoandino donde hay cinco lagunas sagradas para los indígenas.
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Edwin Navas conoce con lujo de detalles las lagunas del Cornal, un tesoro hídrico de los municipios de Cácota y Silos que fue sagrado para los indígenas. Con su proyecto ‘Alojamientos rurales Shambala’, lleva a los turistas a recorrer esta zona y les cuenta sobre su importancia ambiental y ancestral.
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