En fotos: el metro más viejo de América Latina cumple 100 años


La llegada del metro -o "subte", como le dicen los argentinos- revolucionó el transporte de la ciudad de Buenos Aires. Con la idea de abrir un túnel de siete kilómetros, el 15 de septiembre de 1911 comenzaron las excavaciones a cielo abierto, en las que trabajaron más de 1.500 personas con máquinas a vapor.
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Dos años después, el 1 de diciembre de 1913, el presidente Victorino de la Plaza inauguró la Línea A, con un recorrido que iba desde Plaza de Mayo a Plaza Once. Se trató de la primera red de trenes subterráneos de Iberoamérica y del Hemisferio Sur.
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La puesta en funcionamiento del subterráneo no solamente facilitó el transporte de pasajeros, sino que además ubicó a Buenos Aires a la altura de grandes ciudades como Londres, París, Berlín y Nueva York, que ya contaban con este servicio.
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Alrededor de 170.000 personas viajaban por día en el nuevo medio de transporte. Argentina, que por ese entonces apuntaba a ser potencia mundial, comenzaba a ser conocida en el exterior por poseer la primera línea de subterráneos de América del Sur y la decimotercera en el mundo.
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La red del metro siguió creciendo. En 1928 comenzaron las excavaciones de la línea B, en 1933 llegó la línea C y dos años más tarde también apareció la D. Hacia 1944, la red ya contaba con cinco líneas operativas propias. El 60% de las estaciones se hizo en los primeros 27 años.
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Los históricos coches belgas “La Brugeoise” de la línea A se han convertido en el distintivo del subte porteño. Sus asientos de madera recuerdan el sueño de aquella Buenos Aires de 1920, la "París de Sudamérica".
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Actualmente, esos coches antiguos son tan solo un recuerdo. En enero de 2013, el gobierno porteño decidió sacarlos de circulación y declararlos parte del patrimonio cultural. En su lugar, ahora funcionan los modermos vagones chinos CNR.
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La red de "subtes" hoy tiene 52 kilómetros, seis líneas y una extensión llamada premetro. La utilizan cerca de un millón de personas por día y es uno de los medios más elegidos para circular por la capital argentina. Aunque los usuarios se quejan con frecuencia de que los servicios no dan abasto.
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