En fotos: la excentricidad del arte salvaje


Estrafalario, excéntrico y radical. El filósofo David Carrier y el historiador del arte Joachim Pissarro, ambos estadounidenses, exploran el mundo de un arte poco convencional y artistas alternativos en un libro titulado "Wild Art" ("Arte salvaje"). Aquí, "Móvil Mondrian", de Emily Duffy.
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Los autores resaltan la cultura visual del mundo de los clubes de baile, los deportes extremos, los patinadores, los surfistas, los tatuadores y los activistas guerrilleros. Un trabajo usualmente pasado por alto en la principales galerías y museos que, por lo general, prefieren lo convencional. Por ejemplo, el "Cuarto de Pánico" del Hotel Au Vieux Panier, en la ciudad francesa de Marsella.
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"Uno sale de una galería como Whitney, Met o MoMa (todas en Nueva York) y de repente afuera te encuentras con este arte callejero", dice Carrier. En esta imagen "Auto Invisible", de Sara Watson.
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"La otra cosa del arte callejero es que es considerado como una molestia, un problema con el que tiene que lidiar la policía. No hay mucha gente que se atreva a decir que es realmente bello y entretenido". Así lo demuestra "Monumento Mínimo", de Nèle Azevedo.
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"Queríamos encontrar ejemplos de algo verdaderamente emocionante, espectacular, excepcional", comenta Pissarro. Aquí, un cultivo esculpido para el programa de televisión "Try Berfore You Die" ("Inténtalo antes de morir"), de Holanda.
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Jason Mecier confeccionó una imagen del actor Kevin Bacon (cuyo apellido se traduce como "tocino") hecho con lonjas de tocino. Es una celebración de las esculturas hechas con mantequilla, vegetales tallados y muñecos de chocolate.
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Esta gigantesca silla playera fue construida por el escultor comercial Stuart Murdoch y estuvo expuesta en la playa de Bournemouth, Inglaterra. Se estima que es la silla más grande del mundo: tiene ocho metros y medio de altura y pesa casi seis toneladas.
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