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Hasta enero, Colombia se desarma

Durante un mes, los colombianos que tengan armas de fuego deberán dejarlas guardadas, aunque tengan salvoconductos. Esta iniciativa, propuesta por la Federación Nacional de Departamentos para reducir los índices de homicidios, heridos y violencia en general

Colprensa

Durante  un mes, los colombianos que tengan armas de fuego deberán dejarlas guardadas, aunque tengan salvoconductos. Esta iniciativa, propuesta por la Federación Nacional de Departamentos para reducir los índices de homicidios, heridos y violencia en general, fue anunciada el viernes anterior por el comandante de las Fuerzas Militares, general Freddy Padilla de León.

La decisión se tomó en el marco del llamado plan ‘Navidad sin armas’, que busca reducir los homicidios, las lesiones personales y todos los hechos en los que se utilicen armas de fuego.

El general Padilla afirmó que la determinación se tomó para saber cuál es el impacto del desarme en los colombianos y de esta manera reducir los homicidios.

Frente a la implementación del plan desarme el ministro de Defensa, Gabriel Silva, dijo que se trata de un experimento que se acordó con las Fuerzas Militares, la Policía y un grupo de gobernadores.

Por su parte, el gobernador del Atlántico, Eduardo Verano De la Rosa, principal impulsor de la medida, sostuvo que esta debe tener las mismas características del modelo europeo, donde luego de dos guerras mundiales decidieron implementar una ‘Europa sin Armas’.

Según explicó, actualmente en Europa se registran tres muertes violentas por cada 100.000 habitantes. La media en ciudades como Barranquilla es de 22 asesinatos por cada 100.000 habitantes.

Dentro de esta campaña nacional, una de las medidas novedosas es la entrega de incentivos en especie a las personas que voluntariamente entreguen sus armas durante el mes.

La filosofía de la campaña es que las armas no brindan la seguridad que requieren los ciudadanos y, el porte, la tenencia y el uso de armas pequeñas y ligeras juegan un rol definitivo en la vulneración y reducción de la seguridad humana, así como en la violación de los Derechos Humanos.

Según el Director del Observatorio de Armas de la Universidad del Rosario, Camilo Reyes, Colombia sigue siendo uno de los países que más sufre las consecuencias del porte, tenencia y uso, legal e ilegal de armas ligeras.

Este año, la Policía Metropolitana de Cali ha incautado 2.821 armas de fuego ilegales y 69.861 armas blancas. Entre las de fuego están 1.995 revólveres, 121 fusiles, 541 pistolas, además de 1.374 armas de fuego que tenían salvoconductos.

Durante cada uno de los últimos 28 años, Colombia ha superado la tasa de 30 homicidios por cada 100.000 habitantes, cuando la Organización Mundial de la Salud cataloga como epidemiológica una tasa superior a 10 homicidios por cada 100.000 habitantes. En nuestro país, aproximadamente el 80% de los homicidios son cometidos con armas pequeñas y ligeras.

Sobre la legalidad y la ilegalidad de las armas en Colombia, algunos estudios indican que hay entre tres y cuatro armas de fuego ilegales por cada legal.

“Si en el 2006 había 1.296.927 armas legales se podría decir que hay entre 4 y 5 millones de armas ilegales (esas estimaciones no han sido desmentidas o corroboradas), Sin embargo, de las armas legales, 580.383 personas naturales tenían permiso para porte o tenencia en el 2006. El 40% tenía el permiso vencido”, sostuvo Reyes.

En ese mismo sentido, dijo que en distintas zonas del país se ha demostrado que la suspensión general de los permisos de porte durante algún tiempo supone una reducción drástica e inmediata en las tasas de homicidios.

Según un informe de la Oficina de las Naciones Unidas contra las Drogas y el Delito, en 2005 cerca del 50% (8.665) de los homicidios estuvieron relacionados con la dimensión de la delincuencia común y el crimen organizado, el 30% (5.199) con los asuntos de convivencia e intolerancia y el 20% (3.321) con el conflicto armado.

En el 2008 se cometieron 15.251 homicidios de los cuales 10.820 fueron con armas de fuego. De ellos, 6.029 sucedieron en tan solo cinco departamentos. Por cada mujer víctima de homicidio por arma de fuego, 12,5 hombres murieron por la misma causa en ese año.