Bomberos de Tunja, entre escombros y esperanza tras el terremoto en Pereira
Doce voluntarios viajaron a Pereira para apoyar las labores de búsqueda y rescate tras la emergencia del 10 de agosto.
Cabo José Yefer Rubio Calixto, integrante del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Tunja / Foto: Caracol Radio.
Tunja
Con la misión de salvar vidas y apoyar las labores de búsqueda y rescate, 12 integrantes del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Tunja viajaron hasta Pereira luego del terremoto registrado el pasado 10 de agosto, que dejó graves afectaciones en diferentes sectores de esa ciudad.
Entre ellos estuvo el cabo José Yefer Rubio Calixto, quien lleva 12 años de servicio y calificó esta experiencia como una de las más difíciles que ha enfrentado durante su trayectoria.
“Una vez pasó eso, nos alistamos para salir sobre el mediodía. Empezamos a alistar las cosas, ya nos dieron la orden y a las 5 arrancamos a la ciudad de Pereira. Inicialmente, cuando llegamos allá fuimos recibidos por el Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Pereira”, relató.
Los voluntarios hicieron base en la sede del organismo de socorro de Pereira y se integraron al grupo SAR 63, dedicado a las labores de búsqueda y rescate. Desde allí fueron coordinados a través del Puesto de Mando Unificado para atender las diferentes misiones.
Al llegar a Pereira, los bomberos de Tunja realizaron un recorrido para conocer el panorama y establecer las zonas en las que podían prestar apoyo.
“Una vez ya nos acomodamos, salimos a hacer un recorrido por la ciudad. Mucha destrucción, mucha tristeza, pero digamos que también íbamos con la esperanza de hacer nuestro trabajo, de encontrar personas con vida y aportar nuestro granito de arena”, recordó Rubio.
El cabo aseguró que, pese a la magnitud de la emergencia, los 12 voluntarios llegaron con la disposición de realizar cualquier labor que fuera necesaria.
“Los 12 íbamos con el ánimo arriba, íbamos con la expectativa de encontrar personas vivas y colaborar en todo lo que se pudiera. Sacar escombros, buscar cuerpos, lo que hubiera que hacer”, señaló.
Para Rubio esta fue la primera emergencia de semejante magnitud que ha enfrentado durante su carrera.
Durante cerca de una semana, los bomberos de Tunja trabajaron junto a sus colegas de Pereira y otros organismos de respuesta. Cada jornada comenzaba con una oración y con la expectativa de regresar todos juntos al finalizar las labores.
“Todos los días arrancábamos con la oración, agradeciéndole a Dios porque estábamos vivos y por el trabajo que íbamos a realizar durante el día. Salíamos con la energía, con las ganas de trabajar y salíamos 12 y la idea era regresar 12”, contó.
Además de las labores de rescate, el cabo destacó la solidaridad que encontraron en las comunidades afectadas. Los habitantes les ofrecieron alimentos, hidratación y organizaron jornadas comunitarias para acompañar a quienes trabajaban en la emergencia.
“Mucha unión, la gente estaba muy unida, nos daban las gracias por la labor que estábamos haciendo. Nos daban comida, nos daban hidratación, la gente se unía incluso para hacer almuerzos comunitarios”, relató.
Entre las experiencias que marcaron la misión estuvo el rescate de una pareja de adultos mayores que quedó atrapada en un edificio de cuatro pisos.
Rubio recordó que se trataba de dos personas de 95 y 89 años, quienes permanecían en el cuarto piso de un apartamento dúplex debido a que las escaleras habían quedado destruidas.
“Esa fue nuestra primera, o una de las primeras tareas que hicimos: bajarlos hacia el primer piso y poderlos llevar a un centro asistencial. La alegría de esas dos personas mayores y sus familias no tiene precio”, contó el bombero.
Para los voluntarios, este tipo de momentos representó una recompensa en medio de una emergencia marcada por la destrucción y el dolor.
Después de regresar a Tunja, Rubio aseguró que la experiencia dejó enseñanzas que van más allá de las labores propias de un organismo de socorro.
“Yo creo que lo que vimos allá nos hace más humanos. Nos hace querer abrazar a la familia, nos hace querer abrazar a las personas, salir bien de la casa. No sabemos si podemos regresar, si podemos volver a encontrarnos con ellos”, manifestó.
El cabo también destacó el papel de las familias de los bomberos, quienes durante la emergencia tuvieron que enfrentar la preocupación y la incertidumbre mientras sus seres queridos permanecían en una zona afectada.
“Ellos también, digamos, aportaron su granito de arena, porque soportar la ausencia de nosotros también es ese aporte que ellos hacen para que nosotros podamos ayudar a los demás”, afirmó.
Tras su regreso a Tunja, los integrantes del Cuerpo de Bomberos Voluntarios llevaron consigo no solo el recuerdo de una emergencia de gran magnitud, sino también las historias de solidaridad, rescate y unión que encontraron en Pereira. Para Rubio, el principal aprendizaje puede resumirse en un mensaje: “Amémonos”.