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El café que se produce en las alturas

El Café de Altura Santa Teresita llega desde Manizales y es apetecido en Bogotá.

Café de Caldas /

En el norte del departamento de Caldas, a escasos 20 minutos de Manizales, está la vereda Santa Rita, perteneciente a este municipio. Y allí, a 1.800 metros de altura sobre el nivel del mar, don Joaquín Arias produce el Café de Altura Santa Teresita, en su finca que lleva el mismo nombre.

Cuenta que lleva 10 años como caficultor, pero que desde hace tres, decidió hacer de su producto algo más especial.

Se topó con un camino largo y dispendioso para poder comercializar su propia marca, pero gracias a su determinación y al apoyo del Comité de Cafeteros de Manizales, que le ha brindado siempre asesoría sobre buenas prácticas agrícolas, ha logrado poner su café en las estanterías de tiendas y supermercados.

Foto: Joaquín Arias, caficultor

Dice que la Federación Nacional de Cafeteros ha sido también clave a la hora de obtener el sello de denominación de origen y que le están ayudando para lograr el del Paisaje Cultural Cafetero y el triángulo de la propia Federación, pues tener estas referencias en sus empaques le dará cada vez más alas a su café de altura.

Aunque algunas de las 400 libras que produce al mes están en diferentes ciudades del país, su punto central de distribución es Bogotá, en donde asiste como invitado a varias ferias, en las que muestra con orgullo su producto y busca que poco a poco logre hacerse un puesto en el mercado nacional, aunque reconoce que no es fácil conseguirlo, pues existen muchas marcas actualmente.

A su café lo cataloga como especial ya que todo el proceso de cultivo, recolección y trillado lo hace en su propia finca, pues no le gusta comprar grano en ninguna parte, porque prefiere tener el control total de la producción de sus 30.000 palos, con el objetivo de garantizar las buenas prácticas agrícolas y así evitar el uso de fungicidas o herbicidas que tanto daño causan al medio ambiente.

Don Joaquín se muestra satisfecho con los avances de su marca, más aún cuando su grupo de trabajo es pequeño; su esposa e hijos, 3 empleados de la finca, una vecina que le ayuda con el proceso de tostión en Chinchiná y un amigo que se encarga de la distribución en la capital del país.

Como su café se produce entre los 1.748 y los 1.805 metros sobre el nivel del mar, logra ser muy especial, excelso y con un gran perfil de taza. Lo que garantiza, según su visión, que los colombianos ahora puedan disfrutar de un café de calidad, con las mismas características del tipo exportación, pero sin apenas moverse de la tienda del barrio.

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