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“Es la última oportunidad para recolectar agua” antes del pico más fuerte de El Niño: IDEAM

La subdirectora de Meteorología del Instituto, teniente coronel Diana Carolina Rueda, aseguró que el país atraviesa una ventana clave para administrar el agua antes del periodo de mayor intensidad del fenómeno.

Imagen de referencia. Persona con calor - Desierto: Getty Images / Logo Ideam: Pagina web

Fenómeno de El Niño

Aunque en diferentes regiones del país se siguen presentando lluvias, tormentas eléctricas e incluso granizadas, el Fenómeno de El Niño continúa fortaleciéndose y el IDEAM pide no bajar la guardia.

La advertencia cobra especial importancia de cara a los últimos meses del año. Según el Instituto, diciembre y enero concentrarán uno de los escenarios de mayor preocupación, porque coincidirían el periodo de mayor intensidad de El Niño con la temporada de menos lluvias que normalmente atraviesa buena parte del territorio nacional.

En diálogo con Caracol Radio, la teniente coronel Diana Carolina Rueda, subdirectora de Meteorología del IDEAM, entregó el panorama y explicó por qué las lluvias que actualmente se registran en varias regiones no significan que el riesgo asociado al fenómeno haya desaparecido.

“Es la última oportunidad para recolectar el agua” antes del periodo de mayor intensidad de El Niño, advirtió Rueda.

El Caribe ya registra señales del fenómeno

Las primeras afectaciones ya se han evidenciado en distintas regiones.

De acuerdo con la subdirectora de Meteorología del IDEAM, durante junio, julio y agosto la región Caribe registró máximos históricos de temperatura.

A esto se suma que los ríos Cauca y Magdalena presentaron niveles por debajo de lo esperado, mientras que algunos sectores del país reportaron pérdidas de cultivos y precipitaciones inferiores a sus registros habituales.

El fenómeno también puede generar impactos sobre los caudales, la disponibilidad de agua para consumo humano y actividades agropecuarias, la generación hidroeléctrica y los ecosistemas. El IDEAM ha advertido que un evento fuerte o muy fuerte puede incrementar además la probabilidad de incendios de cobertura vegetal como se ha presenciado en diferentes regiones.

La alerta por incendios sigue activa

Uno de los efectos que más preocupa de cara al cierre del año es el comportamiento de los incendios forestales.

Las alertas han disminuido frente a los niveles registrados durante julio y agosto, principalmente por las lluvias recientes. Sin embargo, esto no significa que el riesgo haya desaparecido.

La subdirectora de Meteorología explicó que actualmente todavía existen alertas por incendios en algunos sectores de la región Caribe y en zonas de los valles interandinos.

El problema es que el escenario podría cambiar durante diciembre y enero.

Si el fenómeno alcanza su mayor intensidad al mismo tiempo que Colombia entra en su temporada de menos lluvias, las condiciones de sequía podrían agravarse y aumentar nuevamente la amenaza de incendios de forestales.

De hecho, el IDEAM ya había advertido que el fortalecimiento de El Niño podría generar mayores temperaturas, reducción de precipitaciones, disminución de caudales y un incremento del riesgo de incendios en diferentes regiones.

¿Por qué diciembre y enero son tan importantes?

El IDEAM viene siguiendo un escenario que podría ser particularmente fuerte.

En septiembre, el Instituto informó que existe más de un 90 % de probabilidad de que El Niño alcance una intensidad muy fuerte durante el último trimestre de 2026 y el primero de 2027. Además, elevó al 75 % la probabilidad de que sea el fenómeno más intenso de los últimos 76 años.

Esto se suma a las condiciones que ya se habían advertido desde junio, cuando el Gobierno informó que existía un 96 % de probabilidad de continuidad de las condiciones de El Niño durante noviembre-diciembre-enero y un 63 % de probabilidad de una intensidad muy fuerte para ese periodo.

La preocupación no está solamente en la temperatura. Una menor cantidad de lluvia durante un periodo prolongado puede traducirse en menores caudales de ríos y quebradas, presión sobre las fuentes de abastecimiento, afectaciones para la agricultura y mayor demanda de agua. El IDEAM también ha señalado posibles impactos sobre embalses, generación hidroeléctrica y ecosistemas estratégicos.

Pero, ¿Por qué está lloviendo si hay Fenómeno de El Niño?

Esta es una de las principales dudas que puede generar el panorama actual.

El Niño no significa que deje de llover en todo Colombia. Lo que hace el fenómeno es modificar los patrones habituales de temperatura y precipitación, de manera que las lluvias pueden ubicarse por debajo de los valores que normalmente se esperan para cada época y territorio. El propio IDEAM ha explicado que la segunda temporada de lluvias del país puede coincidir con la presencia de El Niño.

Actualmente, las regiones Andina, Caribe y Pacífica están entrando en su segunda temporada de lluvias, que se extiende aproximadamente hasta noviembre.

Sin embargo, según explicó la subdirectora de Meteorología, las precipitaciones que se están registrando pueden ser muy intensas, pero de corta duración, con tormentas eléctricas y granizadas.

La razón está relacionada con las altas temperaturas. Cuando ingresa humedad a una atmósfera que se encuentra muy caliente, puede producirse una respuesta atmosférica inestable y generar episodios de lluvia fuerte.

Por eso, un aguacero intenso no necesariamente significa que se haya terminado el déficit de precipitaciones.

El IDEAM insiste en que el comportamiento climático no será igual en todo el país y que cada territorio tendrá impactos diferentes.

El llamado: aprovechar las lluvias que están cayendo ahora

Por eso, el mensaje de la entidad es que las precipitaciones actuales representan una oportunidad para prepararse antes de que llegue el periodo más complejo.

La subdirectora de Meteorología explicó que no se trata simplemente de esperar a que llegue diciembre, sino de utilizar desde ahora la información climática disponible para tomar decisiones sobre la administración del recurso hídrico.

Para el IDEAM, la prioridad es anticiparse. Las autoridades territoriales y los sectores que dependen directamente del agua deberán seguir el comportamiento de las lluvias, los niveles de los ríos y las temperaturas, fortalecer sus planes de contingencia y adoptar medidas de uso eficiente del recurso.

Y mientras eso ocurre, el Instituto mantendrá el monitoreo de las condiciones oceánicas y atmosféricas para actualizar los pronósticos y las alertas.

Alisson Torres Herrera

Comunicadora Social - Periodista Audiovisual...