Colombia supera los 440 ataques con drones: inteligencia alerta por tecnología de origen chino
Esta transformación está relacionada con la facilidad para modificar plataformas comerciales.
Incautan drones, explosivos y material de guerra de Disidencias Farc en López de Micay
Colombia ha registrado 442 ataques con drones cargados entre el primero de enero de 2024 y el primero de octubre de 2026, según el consolidado de BISIGOI. La cifra muestra una evolución sostenida de esta modalidad: 108 ataques en 2024, 158 en 2025 y 176 en lo corrido de 2026.
El empleo de estos sistemas también ha dejado consecuencias sobre la Fuerza Pública. El consolidado reporta 25 personas muertas, 356 heridas y 25 casos de afectación a propias tropas como consecuencia de los ataques con UAS.
El departamento con mayor número de ataques es Cauca, con 244 casos, seguido de Norte de Santander, con 64; Valle del Cauca, con 36; Chocó, con 30; Guaviare, con 13; Nariño, con 12; Bolívar, con 10 y Arauca, con 9. Los demás casos se distribuyen en Antioquia, Caquetá, Meta, Putumayo, Risaralda y Tolima.
El fenómeno también ha evolucionado en la forma en que las organizaciones armadas utilizan estas aeronaves. Los grupos armados no están adquiriendo poder aéreo convencional, sino una capacidad limitada, económica y flexible de poder aéreo de baja altura, que les permite observar movimientos, reconocer posiciones, proteger corredores, intimidar poblaciones y ejecutar ataques sin exponer directamente al operador
Esta transformación está relacionada con la facilidad para modificar plataformas comerciales. El análisis advierte que el componente utilizado por los grupos armados no se limita al dron como aeronave: comprende motores, baterías, cámaras, sensores, controles, transmisores, software, accesorios y repuestos, elementos que pueden adquirirse por diferentes canales y posteriormente ser adaptados para fines criminales.
El documento de inteligencia sostiene que “Colombia se ha convertido en el principal escenario latinoamericano de proliferación, adaptación y empleo de drones comerciales por parte de grupos armados no estatales”.
En ese proceso, el origen de la tecnología también es analizado. El informe señala que China concentra más del 90 % del mercado mundial de drones de consumo y cerca del 70 % del mercado comercial y civil, por lo que considera, con un nivel de confianza medio-alto, que una proporción significativa de las plataformas y componentes utilizados por organizaciones armadas colombianas probablemente proviene del ecosistema industrial chino.
La inteligencia aclara que esto no significa que todos los drones utilizados por los grupos armados sean chinos ni que exista responsabilidad del Gobierno de ese país. De hecho, el documento advierte expresamente: “China no debe ser presentada como responsable política del fenómeno”.
También señala: “Esta evaluación no identifica evidencia pública de que China o sus empresas promuevan deliberadamente ese uso”.
El análisis plantea que la posible cadena de desvío comienza en la fabricación y distribución internacional de los componentes, continúa con su ingreso a mercados legales o secundarios y puede terminar en manos de intermediarios, compradores fachada, comerciantes informales o redes de contrabando que posteriormente realizan modificaciones e integran los equipos a las estructuras armadas.
El problema, según el informe, es que actualmente no existe públicamente un mecanismo bilateral especializado entre Colombia y China que permita cruzar información sobre números de serie, fabricantes, distribuidores, compradores sospechosos, movimientos aduaneros y análisis forense de los equipos recuperados.
“La brecha más importante es la inexistencia pública de un mecanismo bilateral especializado que permita vincular la información obtenida por Colombia con los antecedentes industriales y comerciales disponibles en China”, señala el documento.
La recomendación de inteligencia es crear un Mecanismo China-Colombia para la Prevención del Uso Criminal de Drones Comerciales y Tecnologías Asociadas, que permita mejorar la trazabilidad de los equipos, compartir información sobre cadenas de distribución y facilitar la identificación del origen de los drones y sus componentes cuando sean incautados después de un ataque.
China. El informe explica que se trata de tecnología de doble uso: los mismos sistemas utilizados legalmente en agricultura, cartografía, construcción, producción audiovisual, inspección o emergencias pueden ser desviados para vigilar rutas, identificar puestos de control o apoyar ataques. La cadena de abastecimiento que identifica inteligencia puede comenzar con la fabricación en China, continuar con exportadores, distribuidores autorizados, plataformas de comercio o terceros países y terminar con el ingreso a Colombia por vías legales, mercados secundarios, triangulación o mediante componentes separados. Después aparecen intermediarios como empresas de fachada, compradores sin antecedentes, testaferros, comerciantes informales o redes de contrabando
José David Rodríguez
Periodista W.