Nueva doble calzada de acceso a Tierra Baja ya está en servicio: obra costó más de $20 mil millones
La “Luna de Bembeo”, creada por un artista de la propia comunidad, acompaña esta puerta de entrada al territorio
Alcaldía de Cartagena
Hay obras que cambian una vía y hay otras que cambian la manera en que una comunidad se relaciona con su territorio. En Tierra Baja, la nueva doble calzada de acceso representa las dos cosas. Después de décadas en las que llegar a esta vereda de la Zona Norte significaba transitar por una vía en precarias condiciones, hoy sus habitantes tienen una nueva entrada, una conexión más organizada y, en el centro de su nueva glorieta, una obra de arte creada por uno de los suyos.
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Para quienes viven y trabajan allí, esta transformación tiene un significado que va más allá del concreto y el asfalto. Es, como lo describe el artista y gestor cultural Moisés Zabaleta, autor de la escultura ‘Luna de Bembeo’, una de esas primeras veces que durante años parecían difíciles de imaginar.
“Gracias a esta primera vez, gracias a esta primera oportunidad que se debe replicar en todas las demás comunidades”, expresa Zabaleta, quien considera que Tierra Baja ha empezado a ser mirada de una manera diferente a partir de las obras y oportunidades que han llegado al territorio.
La nueva vía hace parte del programa Vías para la Felicidad y fue entregada el pasado 15 de septiembre por el alcalde Mayor, Dumek Turbay Paz, con una intervención de 1.813 metros lineales, que incluyen 1.245 metros de pavimento asfáltico y 568 metros de pavimento rígido.
Una de las particularidades de esta obra está en que su nueva entrada no solo fue pensada para mejorar la movilidad. En el centro de la glorieta fue instalada la ‘Luna de Bembeo’, una escultura concebida por Moisés Zabaleta a partir de los saberes, relatos y memoria de los habitantes de Tierra Baja.
“Hoy, esa escultura es un sueño hecho realidad, un sueño colectivo, un sueño de toda la comunidad, de nuestros abuelos, nuestros ancestros. Algunos ya no están, estuvieron en este proceso”, cuenta Zabaleta.
La Luna de Bembeo recoge, precisamente, parte de esa sabiduría ancestral. Según explica su creador, la relación de los habitantes de Tierra Baja con las fases de la luna está ligada a conocimientos sobre la naturaleza, la agricultura, el agua, las relaciones humanas y distintas prácticas transmitidas por los mayores.
Por eso, para la comunidad, que esta obra esté ahora en la entrada de la vereda tiene un valor que trasciende lo artístico. Quienes llegan a Tierra Baja encuentran una infraestructura nueva, pero también una representación de la memoria de quienes han habitado este territorio durante generaciones.
“Esto es una obra que se desprende del parque temático Pescando Sueños que está en el centro del pueblo. De ahí nace; con los talleres, con los abuelos que empezaban a contar y nosotros empezábamos a dibujar. De ahí reconstruimos 12 murales donde se proyectó toda esa memoria colectiva de nuestros ancestros. Luna de Bembeo es una de ellas y es una de las más importantes”, explica el artista Moisés Zabaleta.
Una transformación que también se vivió desde la obra
La nueva doble calzada también dejó una huella directa en la comunidad durante su construcción. Cerca del 80 % de la mano de obra contratada correspondió a habitantes de Tierra Baja, lo que permitió que parte de los recursos de la obra circularan directamente entre las familias del territorio.
Una de esas historias es la de Nereida Cardozo, quien lleva cerca de 18 años viviendo en Tierra Baja, y tuvo la oportunidad de trabajar durante la ejecución del proyecto.
Para ella, ver terminada la vía tiene un significado doble, como habitante que durante años esperó mejores condiciones de acceso y como mujer que pudo participar directamente en la construcción de la obra.
“Era una vía de acceso que necesitábamos y verla hecha realidad. Me siento muy feliz de verla ya terminada contenta. Fue muy importante para mí trabajar aquí”, recuerda Nereida Cardozo.
Cardozo también destaca que la transformación no se limita a la nueva vía. En su memoria están otros cambios que ha vivido Tierra Baja, entre ellos la entrega, el año pasado, del colegio de la comunidad, una obra que durante años fue esperada y que hoy hace parte de una transformación más amplia del territorio.
Para Nereida Cardozo y Moisés Zabaleta, ese proceso también representa una de esas primeras veces que hoy permiten mirar a Tierra Baja de manera diferente. Recuerdan que el colegio llegó a generar preocupación entre los habitantes por el tiempo que permaneció como un proyecto estancado y que, con la llegada de la administración distrital liderada por el alcalde Dumek Turbay, finalmente pudo hacerse realidad.
“Nosotros teníamos la desesperanza de que podía ser un elefante blanco, pero luego llegó Dumek y nos ayudó a sacar adelante ese proyecto. De ahí empezamos a tener buena comunicación”, señala Moisés Zabaleta.
También fueron construidos 1.023 metros lineales de andenes y 977 metros de bordillos, además de iluminación y señalización. La intervención permite organizar la conexión entre Tierra Baja, la Vía al Mar y la Terminal de Transportes del Norte.
Una nueva entrada para una comunidad que quiere ser vista
Desde su tienda, ubicada frente a la nueva doble calzada, Víctor Banquez ha podido observar durante años cómo ha cambiado Tierra Baja. Lleva más de dos décadas vinculado al territorio y hoy ve pasar por su negocio una entrada completamente distinta a la que conocieron durante tantos años los residentes.
Su lectura es también la de un comerciante que espera que una mejor conexión facilite la llegada de más personas y nuevas oportunidades para la comunidad.
Banquez destaca el impacto cultural que ha comenzado a generar la Luna de Bembeo. La escultura, dice, ha despertado interés entre visitantes y personas de otros lugares que ya empiezan a conocer el trabajo artístico y la historia que representa.
“La vía le da presencia a Tierra Baja, nos da la opción de presentarnos ante el mundo y el país de otra forma”, afirma.
La nueva doble calzada no solo modifica el recorrido para quienes entran y salen de Tierra Baja. También cambia la primera imagen que encuentran quienes llegan, una vía moderna, una nueva glorieta y una obra que habla de la historia de quienes viven allí.
La transformación de Tierra Baja se construye así desde distintos frentes: una vía que mejora su conexión con la Zona Norte; oportunidades laborales que involucraron a habitantes del territorio; un colegio que pasó de ser una espera prolongada a convertirse en realidad; y una obra cultural que pone en el centro de la nueva entrada los saberes y la memoria de la comunidad.
Andrés Vizcaíno Villa
Periodista cartagenero con experiencia en comunicación...Periodista cartagenero con experiencia en comunicación pública. Músico y apasionado por la radio.