Cartas de amor en máquina: la inusual propuesta de Santiago Serna en la Fiesta del Libro de Medellín
En medio de las actividades culturales del evento, el escritor, periodista y profesor de 29 años convirtió las historias de los asistentes en mensajes personalizados para parejas, familiares e incluso amores que llegaron a su final.
Cartas de amor en máquina de escribir: la particular propuesta de Santiago Serna en la Fiesta del Libro de Medellín
En medio de las actividades culturales del evento, el escritor, periodista y profesor de 29 años convirtió las historias de los asistentes en mensajes personalizados para parejas, familiares e incluso amores que llegaron a su final.
Santiago Serna lleva cerca de cinco años recorriendo ferias del libro y diferentes espacios culturales con su máquina de escribir. Este año, durante la Fiesta del Libro de Medellín, se dedicó a escribir las cartas de amor que le pedían los asistentes.
El proceso comienza cuando alguien se acerca y le cuenta para quién es la carta y qué quiere expresar. Santiago escucha parte de la historia y, en ese mismo momento, la convierte en palabras sobre el papel. Puede tratarse de una declaración de amor, una propuesta de matrimonio, un mensaje para alguien que está lejos o incluso una despedida.
Los asistentes se acercan, le cuentan sus historias y dejan en sus manos sentimientos que muchas veces no habían podido poner en palabras. Santiago busca que cada texto sea diferente y evitar los lugares comunes de las cartas de amor.
Entre las historias que ha recibido están las de personas que le han pedido cartas para propuestas de matrimonio. También recuerda a una mujer que inicialmente acudió para escribirle una carta de amor a su novio y, tiempo después, regresó para pedirle una de despedida porque la relación había terminado.
Pero las cartas no siempre se quedan en Medellín. Santiago recuerda a una persona que quería escribirle a su mamá, quien estaba en Estados Unidos y a quien no veía desde hacía 10 años. También recibió el caso de una joven que se encontraba en España y llevaba mucho tiempo sin ver a su mamá. “Son cartas que cruzan el Atlántico, cartas que viajan”, explicó.
La relación de Santiago con las máquinas de escribir comenzó cuando encontró una máquina verde en la casa de su abuela Graciela. Desde entonces se interesó por estos aparatos y actualmente conserva varias máquinas.