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María, compañera de Andrés Almarales, recuerda sus últimos momentos con el guerrillero

María, la viuda de Andrés Almarales, el comandante del M-19 que dirigió la toma del Palacio de Justicia hace 20 años, confirmó que el operativo se iba a realizar en septiembre pero fracasó por el descuido de uno de los guerrilleros.

María, la viuda de Andrés Almarales, el comandante del M-19 que dirigió la toma del Palacio de Justicia hace 20 años, confirmó que el operativo se iba a realizar en septiembre pero fracasó por el descuido de uno de los guerrilleros.

María Rodríguez, la compañera de Almarales durante sus últimos 14 años, recordó en entrevista exclusiva con Caracol Radio los últimos momentos del guerrillero y sus despedida con su pequeña hija de diez años, el fracaso del primer plan para tomar el Palacio, las dificultades que tuvo para reclamar el cadáver y otros hechos que la obligaron a abandonar el país.

"La toma se iba a realizar para conmemorar el paro cívico de septiembre de 1977, pero un guerrillero olvidó en una cafetería los documentos con algunos planos y todo se descubrió", relató.

Agregó que el M-19 persistió en su empeño "de apelar la Corte Suprema de Justicia como la única reserva moral y jurídica que tenía el país frente al engaño del presidente Belisario Betancur y de la clase política que tenía entre sus grandes voceros a personas como Alberto Santofimio", explicó.

María dijo que la organización guerrillera planeó de nuevo la toma del Palacio y que Almarales fue escogido como el interlocutor de la Corte por su condición de abogado y de ser conocido de varios de los magistrados.

"Dos días antes de la toma Andrés se despidió de Adrianita, nuestra hija de 10 años. Se encerraron en el cuarto y él le hizo varias recomendaciones, y ella también. Pero no permitieron que yo estuviera, fue en secreto, todavía no sé qué fue lo que dijo. Sé que ese secreto le ha hecho daño a ella pero espero que algún día me lo cuente", recordó.

María sostiene que por cuestión de cinco minutos no logró salvar la vida de Almarales. Alvaro Fayad, entonces comandante del grupo guerrillero, lo había citado en una cafetería del centro de Bogotá en la mañana del 6 de noviembre, para partir rumbo al operativo.

"Como no llegaban, le pedí que si en diez minutos no aparecían, nos regresábamos a casa. Aceptó y cuando estábamos pagando para salir, llegó Fayad con los demás y ahí nos despedimos. Su recomendación final fue que terminara y publicara el libro "La fuerza del cambio", que pude publicar un año después, precariamente y sin que fuera satisfactorio. La publicación del libro fue lo que me obligó a salir del país, entre otras cosas aconsejada por un militar, para que no me mataran".

Recordó que Almarales la llamó cuando ya estaba en el Palacio de Justicia, para recordarle que la amaba y decirle que por no seguir una de sus recomendaciones tuvo un inconveniente. "Le había dicho que se amarrara las gafas y no me hizo caso".

La viuda del guerrillero insiste en que su marido salió vivo del Palacio, aunque con una herida en la rodilla, fue asesinado dentro de una ambulancia y después el cadáver fue regresado a la edificación en ruinas.

"Le debo la vida a los periodistas extranjeros y los periodistas fueron los que le ayudaron a uno de sus hijos del primer matrimonio a reclamar el cadáver, porque lo iban a desaparecer. También los periodistas nos avisaron que sus despojos los llevaban al cementerio central. Adrianita tuvo que abrazarse a la cintura de un militar y rogarle que nos dejara ver el cadáver y confirmamos que le habían dado un tiro de gracia, de sien a sien".

María publicó recientemente el libro "Desplazamiento cruda realidad" y espera publicar uno sobre los hechos del Palacio de Justicia, con datos que solo ahora, con motivo de los 20 años de la toma, han empezado a conocerse en el país.

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