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Cerca del 74% de venezolanos que viven en Boyacá están desempleados

Un gran porcentaje de estos extranjeros también sobrevive de la informalidad.

Los venezolanos en Boyacá ya han incluso adelantado jornadas de oración públicas para tratar de hacerse visibles.

No poder acceder a los planes de salud, y tener decenas de niños desescolarizados, es solamente parte del drama de alrededor de novecientas personas venezolanas que han llegado al departamento de Boyacá buscando oportunidades de subsistencia.

Sin embargo, los venezolanos aseguran que solamente han tenido a disposición un canal humanitario por cuenta de la iglesia, pero que les hace falta apoyo de las autoridades locales, para poder trabajar en condiciones dignas.

A la fecha se tienen reportados un promedio de 1.200 venezolanos presentes en Tunja, y alrededor de 8.000 Boyacá. Son aproximadamente 95 niños y de acuerdo con los líderes venezolanos, alrededor de un 90% no ha podido acceder a la educación.

Sólo el 16% de los venezolanos que están en Boyacá tienen Permiso Especial de Permanencia, y pueden laborar otro 10% que tienen doble nacionalidad, pero queda un 74% que está sobreviviendo de la economía informal o simplemente, hacen parte del grupo de desempleados.

Anny Uribe, líder del comité Prodefensa de la dignidad de los venezolanos, señaló en Caracol Radio que “le pido al gobierno local y departamental, que se pronuncien de una forma urgente frente a estas dificultades que tenemos diariamente los venezolanos, quienes seguimos llegando a esta tierra como única opción para subsistir. Pero en esta ciudad, no han querido ayudarnos a crear vínculos reales de convivencia entre venezolanos y colombianos".

Agregó que  "no podemos comprender que tengamos venezolanos sin trabajo y una población que tal vez sea sana, se convierta en delincuente solo por el hecho de tener hambre y de tener tantas necesidades, al no poder contar con los mínimos requeridos para poder trabajar aunque sea de manera informal. Muchos de nuestros niños están practicamente desnutridos”.

Indicó que “todos debemos estar abocados a tener ese canal humanitario dispuesto, hoy somos los venezolanos, pero mañana no sabemos si sean los colombianos los que tengan que emigrar a otras naciones, hay que ponernos en los zapatos de los migrantes que tienen que dejar una historia de vida, una cultura incluso, para seguir con vida. Estamos siendo blanco de humillaciones y estamos viviendo en muchos casos, una discriminación muy fuerte que no puede dejarse trascender”.

Los venezolanos le enviaron un mensaje a los gobiernos locales: “no queremos generarle un problema al gobierno colombiano, sino al contrario, que tengamos acuerdos locales para que podamos ser útiles, que no estén deambulando en las calles sino que puedan ingresar sin persecuciones al campo laboral. Venezuela creció mucho en los años 70 por la mano de obra colombiana, chilena, ecuatoriana y de otros países, calificada y no calificada que llegó durante esa época a nuestra nación, eso debería ser un ejemplo de apoyo para el desarrollo”.

Los venezolanos ya elevaron un acto petitorio ante la Agencia de la ONU para los Refugiados: ACNUR, y esperan que de forma local haya realmente un apoyo significativo para que el drama de las familias migrantes venezolanas, sea retomado en un acto de resiliencia, vinculando a estos extranjeros al desarrollo de Colombia.

En los próximos días se adelantará un nuevo censo en Tunja y en el territorio boyacenses para tener cifras actualizadas sobre la presencia de venezolanos en la región, sus logros y sus necesidades.

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