¿Cuáles son los riesgos cardiovasculares del cannabis? Esto revela un estudio de la UCSF
Fumar marihuana como ingerir comestibles con THC perjudican la función vascular.

Cañamo, fibra del cannabis / foto vía Getty Images / Alberto Case
Un equipo de la Universidad de California en San Francisco (UCSF) puso bajo la lupa los efectos del consumo crónico de cannabis sobre la salud cardiovascular.
El estudio, publicado el 28 de mayo de 2025 en ‘JAMA Cardiology’, analizó a 55 personas aparentemente sanas que fumaban marihuana o ingerían comestibles con tetrahidrocannabinol (THC) al menos tres veces por semana durante un año o más.
Los fumadores tenían un promedio de 10 años de consumo, mientras que los consumidores de comestibles registraban unos cinco años. Ninguno utilizaba nicotina, lo que permitió aislar los efectos del cannabis.
Adicionalmente, los resultados mostraron que, independientemente de la vía de consumo, la función de los vasos sanguíneos se redujo a aproximadamente la mitad en comparación con quienes no usaban cannabis.
Asimismo, esta disminución de la función vascular es un factor de riesgo importante para desarrollar enfermedades como infarto de miocardio, hipertensión arterial y otros trastornos cardíacos.
Este descubrimiento sugiere que el cannabis no es una sustancia inocua y que su consumo prolongado puede comprometer seriamente la salud cardiovascular.
¿Cuál es la diferencia entre fumar y consumir comestibles con THC?
Aunque tanto fumar marihuana como ingerir comestibles con THC perjudican la función vascular, el estudio identificó diferencias determinantes entre ambas modalidades.
Por una parte, las personas que fumaban presentaron cambios en el suero sanguíneo, que es la porción líquida de la sangre que queda después de que ésta se ha coagulado, que dañaban las células endoteliales, responsables de recubrir el interior de los vasos sanguíneos y linfáticos.
Por otro lado, quienes consumían comestibles con THC no mostraron estas alteraciones específicas en el suero, lo que sugiere que la vía inhalatoria añade un mecanismo de daño adicional, posiblemente relacionado con compuestos liberados por la combustión.
Para la autora principal, Leila Mohammadi, MD, PhD, y el autor sénior, Matthew L. Springer, PhD, estos matices son importantes: fumar y consumir THC por vía oral no son equivalentes en términos de cómo afectan al organismo.
Aunque ambas formas reducen la función vascular, los fumadores enfrentan un tipo de lesión más agresiva que podría acelerar el deterioro de la salud cardiovascular.
¿Qué es importante agregar sobre este descubrimiento?
A pesar de los resultados contundentes, aún quedan interrogantes sobre los mecanismos exactos por los cuales el THC y el acto de fumar afectan a los vasos sanguíneos.
Tenga en cuenta que el hallazgo de que los daños vasculares asociados al consumo oral de THC no están acompañados de cambios en el suero sanguíneo apunta a procesos biológicos distintos de los que se producen con la inhalación.
Del mismo modo, esto abre nuevas líneas de investigación para determinar qué sustancias presentes en el humo de marihuana provocan daños adicionales y cómo interactúan con el sistema cardiovascular.
Los investigadores subrayan la importancia de continuar con estudios longitudinales que analicen a grupos más amplios y diversos, para entender mejor la magnitud de estos riesgos.
Mientras tanto, la conclusión es evidente: el cannabis, incluso cuando se consume en forma de comestibles, no está libre de peligros para el corazón. Al comprender estas diferencias y sus implicaciones clínicas, se pueden orientar políticas de salud pública y recomendaciones médicas más precisas.