VIH/SIDA entre ciencia y prejuicios

Esta enfermedad desde su descubrimiento ha tenido múltiples avances, pese a esto debe aún superar los estigmas que la rodean.

El VIH/SIDA estalló en la década de los ochenta, cuando el Centro de Control de Estados Unidos convocó a la prensa para hablar sobre unos casos de neumonía atípicos, causados por el hongo Pneumocystis Carinii, como lo aclara el doctor Andrés Sarmiento, médico general.

La preocupación y los prejuicios hacia los que tenían VIH/SIDA comenzaron a aparecer, sobretodo porque las primeras personas infectadas eran hombres homosexuales. Tanto que la discriminación aumentó y a nivel científico el interés era casi inexistente. Esto dio origen a que la enfermedad tuviera inicialmente el nombre de Gay-related immune deficiency.

Pese a esto, comenzaron a aparecer pacientes que no eran homosexuales y el miedo comenzó a inundar al mundo. Sarmiento, aclara que se dieron casos sobretodo en personas de Haití, en consumidores de heroína y gente con hemofilia, a los cuales se les consideró como el grupo de las 4H, incluyendo a los homosexuales.

A partir de ahí, la investigación y el interés aumentaron. Científicos descubrieron que se trataba de un virus. Surgen toda una serie de estudios y se conoce las formas en la que se contagia. Aquellas pueden ser mediante una relación sexual, a través de la madre al bebe o por transfusiones sanguíneas y consumo de drogas por agujas contaminadas. Según el doctor Andrés Millán, experto en atención médica de VIH/SIDA, la preocupación llegó a tal punto que en un par de años se hicieron avances importantes.

Esto dio partida a que surgieran distintos tratamientos, ya que la angustia en la sociedad crecía junto al interés político y científico. Pues parecía que la enfermedad podía llegar a ser una pandemia y aún había mucha desinformación. Sin embargo, era conocido que las personas que padecían esta enfermedad tenían poca expectativa de vida.

En Colombia la situación no era muy distinta a la que había en todo el mundo, los primeros casos se conocieron, al igual que en Estados Unidos, según Millán entre 1981 y 1983. Las calles colombianas estaban inundadas de pánico. Sobre todo, al ser un país en donde predominaba la religión católica y en donde los estereotipos, prejuicios y la desinformación abundaba.

La situación para las personas que padecían esta enfermedad era compleja, ya que no contaban con muchas alternativas terapéuticas. El paciente lamentablemente recibía un tratamiento limitado. Aquel consistía en el manejo de las infecciones a las cuales eran vulnerables por su enfermedad.

Pero esa corta expectativa de vida de las personas con VIH/SIDA, logró mejorar, debido a que aparecieron los antiretrovirales y la investigación continúo hasta ahora, según Millán. Los estudios según el doctor seguirán hasta que sea necesario.

La percepción de la calidad de vida de los pacientes cambió, dado que, las personas se enfermaban menos y la tasa de mortalidad disminuyó, como lo explica Sarmiento. Al tiempo, fue más sencillo para los pacientes realizar el manejo de su enfermedad.

Colombia ha mostrado un gran avance, según la trabajadora social, que en su día a día tiene pacientes con esta enfermedad, Deicy Montoya, en tanto que se ha implementado un tratamiento multidisciplinario, en donde no solo entra el médico, sino que también están los trabajadores sociales, los psicólogos y los enfermeros. Haciendo de esta manera que los pacientes realicen de forma adecuada sus tratamientos.

Pese a los avances en los diversos tratamientos en Colombia y en el mundo, la situación en relación a los prejuicios no ha cambiado mucho. Según el doctor Sarmiento, se sigue creyendo, así como en la década de los ochentas, que esta enfermedad la padecen personas promiscuas, que es un castigo divino o que es exclusiva de los homosexuales y por tanto los demás prefieren tener el menor contacto posible.

Montoya señala que las personas aún siguen ocultando este diagnóstico a sus familiares, parejas y amigos. Hay casos en donde se ven tan afectados que se ocultan al momento de consumir sus medicamentos, todo esto para no pasar discriminación.

Finalmente, Sarmiento señala que todos estos prejuicios impactan a nivel psicológico a los pacientes y a su vez el tratamiento. Pues las personas llegan al punto de no seguir correctamente el manejo. En consecuencia, su salud se puede deteriorar.

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