La Guajira, entre la riqueza energética y la desidia

Su ubicación geográfica la convierten en la punta de lanza de las energías limpias o alternativas en las cuales se centra la apuesta del Gobierno.

En contraste con el desierto y las múltiples necesidades que viven los habitantes de La Guajira, la ubicación geográfica de esta península la convierten en la punta de lanza de las energías limpias o alternativas en las cuales se centra gran parte de la apuesta del Gobierno nacional en materia de transformación energética, ante el agotamiento de otras fuentes generadoras y la demanda creciente de compromiso ambiental.

Incluso, en las metas del Plan Nacional de Desarrollo, PND, se estipula como uno de sus indicadores pasar de generar 22.4 MW a 1.500 MW de energía eléctrica para 2022 a partir de Fuentes No Convencionales de Energías Renovables, como la eólica - caso La Guajira- y la solar o fotovoltaica. Además de esto, se han contemplado incentivos tributarios.

En energía eléctrica, a diciembre de 2018, la capacidad instalada para generación en Colombia fue de 17.307 MW, de los cuales 11.831 fueron hidráulicos (68%), 5.303 térmicos (31 %) y 173 recursos con Fuentes no Convencionales de Energía Renovables FNCER (1 %), según el Gobierno nacional. Esto deja entrever una “baja diversificación de la matriz, baja penetración de fuentes no convencionales de energías renovables y baja resiliencia a las épocas de sequía que ponen en riesgo la confiabilidad del sistema y provocan mayor volatilidad de los precios”, señala el Plan.

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En relación con energía eólica, para el país no es nueva la puesta en operación de este tipo de campos por el gran potencial de regiones como la Caribe, al igual que departamentos como Santander y Norte de Santander, de acuerdo con la Asociación de Energías Renovables. En menor proporción se ha realizado en Risaralda, Tolima, Valle del Cauca, Huila y Boyacá, según un estudio de la SER Colombia. 

En la Alta Guajira colombiana se ubican campos de aprovechamiento de sus recursos naturales, que para muchos la convierten en la “Cusiana” de la energía eólica, porque allí se concentran los mayores regímenes de vientos alisios que recibe Colombia durante todo el año con velocidades promedio cercanas o superiores a los 9 metros por segundo.

A partir de esto, se estima un potencial energético de capacidad instalable del orden de 7 GW o 7 mil gigavatios en 50 proyectos que se estima poner en operación, y de ahí que el potencial de la zona es enorme, aseguró Felipe Gamboa de la compañía Avestas.

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La inversión que se estima en la ejecución estos proyectos asciende a los 7 billones de dólares en inversión extranjera. Expertos señalan que si se lograra la totalidad de la generación de energía eólica en La Guajira, este departamento estaría en la capacidad de atender sin ningún problema el suministro que requiere la ciudad de Bogotá.

En estos momentos solo se generan 20 megavatios en el proyecto Pipirache de EPM que fue construido en el 2004.

El interés en la generación de energía eólica es de tal magnitud que allí podrían llegar empresas como EPM que ya está en La Guajira, ISA, ISAGEN, ENEL o como por ejemplo electricidad de Portugal.

Mientras inversionistas y Gobierno proyectan grandes inversiones y fortalecimiento estructural de la matriz energética, La Guajira mantiene en rojo indicadores sociales como por ejemplo una tasa de pobreza monetaria de 53.7% cuando el total nacional es de 27 % y no menos grave es la pobreza extrema que se ubica en 26.7% frente a 7.2 % del nivel nacional.

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