‘De la guerra a la PAZarela’, el desfile de moda de los excombatientes

La iniciativa fue llevada a cabo por desmovilizados asentados en Icononzo, Tolima.

En las selvas colombianas, en donde combatieron por años, solían caminar sigilosos en fila y fabricar sus propios uniformes en improvisados talleres. Estos 22 excombatientes de las FARC nunca pensaron que esa experiencia les serviría para incursionar ahora en el glamuroso mundo de la moda con una ‘PAZarela’.

Tras la firma del acuerdo de paz en 2016 entre el Gobierno y la guerrilla, vieron la oportunidad real de crear su primera colección de prendas de vestir distintas a los tradicionales uniformes camuflados que utilizaron y tuvieron el miércoles 18 de septiembre la prueba de fuego.

"De la Guerra a la PAZarela" es el nombre del desfile de modas con el que el grupo de desmovilizados asentado en el Espacio Territorial de Capacitación y Reincorporación (ETCR) de La Fila, ubicado en el municipio de Icononzo, en el central departamento de Tolima, dieron a conocer su propuesta creativa en la Universidad de Los Andes.

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Ante la mirada expectante de los asistentes los exguerrilleros presentaron kimonos en satín y acetato, vestidos, chalecos, faldas y camisetas estampadas. El grupo hace parte de la Cooperativa Multiactiva del Común Tejiendo Paz.

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Ángela María Herrera, estudiante de ciencias políticas y colaboradora en la creación de esta colección, afirmó que "he desmitificado los prejuicios que tenía alrededor de la población desmovilizada y ahora pienso que las armas son lo de menos porque lo importante han sido las ganas de luchar de ellos en contra de las injusticias y la desigualdad".

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Con su emprendimiento "Manifiesta. Hecho en Colombia", Herrera llegó a Icononzo convencida de que "la manera de aportarle a la construcción de la paz era a través de la generación de empleos decentes para quienes empuñaron un arma". De este modo ayudó a los excombatientes a darle vida a la marca "Tejpaz".

Jimmy Rodríguez es uno de los encargados de operar las máquinas planas y la fileteadora. Durante los 21 años que estuvo alzado en armas, su labor consistió en coser los uniformes y ese fue su punto de partida para saber que en tiempos de paz podía ejercer el mismo oficio.

"En el monte tuvimos talleres en los que hacíamos los uniformes y como yo tenía idea sobre confecciones fue fácil para mí pasar ahora a hacer ropa de moda", comentó Rodríguez.

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Lo mismo piensa Gonzalo Beltrán, gerente de la Cooperativa Multiactiva del Común Tejiendo Paz, para quien aprender a coser fue una de sus "más difíciles batallas". Aún así, afirma que "siempre se dijo que la idea era buscarle una salida al conflicto por la vía del diálogo y nosotros a eso le agregamos algo de moda para embellecer aún más esto de la paz".

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