Columnista Invitado
Turismo

Turismo oscuro: María Claudia Lacouture

No se puede remar contracorriente, aunque si podemos canalizar las historias hacia algo positivo

La ex ministra de Comercio, Industria y Turismo y actual directora de AmCham Colombia, María Claudia Lacouture @mclacouture . Hace una reflexión sobre ese tipo de turismo en donde delincuentes o acontecimientos tenebrosos se convierten en hitos para el turismo. Luchar contracorriente o aprovecharlos para general el pensamiento de que no se deben repetir por el bien de la humanidad. 

Por la Plaza de Bolívar de Bogotá se observan a diario grupos de turistas que van de esquina a esquina escuchando las historias que repiten los guías locales. Las fechas y citas de la Colonia o la Independencia resultan interesantes, pero nada llama más la atención de los visitantes, ni nada suscita más preguntas, que la toma guerrillera del Palacio de Justicia y la supuesta participación del narcotraficante Pablo Escobar en la tragedia, en su financiación y su interés en quemar los archivos de extradición. 

En Medellín ni se diga. La curiosidad de los turistas extranjeros se desviaba hacia el edificio Mónaco, donde vivió la familia de Escobar, que fue objeto de un potente atentado y que en buen momento fue demolido; la casa donde murió a tiros el capo, la tumba donde fue sepultado, el barrio que lleva su nombre. Hasta sus familiares tienen sus propios tours y cobran por fotografiarse. 

Está claro que no se puede remar contracorriente, aunque si podemos canalizar las historias hacia algo positivo, sobre lo que no puede ser, lo que no puede pasar, lo que nunca debe repetirse. 

A medida que pasen los años y los sangrientos años del narcoterrorismo se alejen en el tiempo, el mito del personaje se hace más atractivo, como Al Capone, que tiene su propia ruta turística en Chicago y que incluye museos, teatros, restaurantes y que agrega a otros famosos bandidos legendarios. 

Así como la serie Juego de Tronos multiplicó el turismo en Croacia para conocer los escenarios fílmicos, la más reciente secuencia de Chernóbil lleva decenas de miles de turistas deseosos de ver con sus propios ojos y recrear su morbo oculto en los lugares abandonados por el accidente nuclear. 

Hay un largo listado de destinos siniestros, llamado el turismo oscuro o "tanatoturismo", entre los más visitados del momento está, además Chernóbil, la cueva Than Luang de Tailandia donde el año pasado 12 niños y su entrenador quedaron atrapados y pasaron 10 días sin comida, sumergidos en una oscuridad absoluta, hasta que fueron rescatados. 

En 2018, más de 2.000.000 de personas visitaron Auschwitz, el mayor campo de concentración creado por el nazismo y localizado en Polonia. Los turistas hacen selfis sin parar y queda la sensación o la duda de si estaremos banalizando el holocausto, el símbolo de lo más bajo de la naturaleza humana. 

Las posibilidades de acceder a una mayor parte del territorio colombiano como fruto del acuerdo de paz firmado hace unos años es uno de los beneficios que deja el avance en ponerle fin al conflicto de décadas en el país. Hemos hablado en varias oportunidades de las oportunidades que esto genera para un crecimiento del turismo en aquellos lugares que hasta hace poco estaban vedados por la presencia de grupos terroristas y la influencia del narcotráfico. Bien aprovechado, se convierten en motores de la economía regional. Muchos viajeros, locales y extranjeros podrán entonces adentrarse a los lugares que nos hacen merecedores del calificativo de uno de los países con la mayor biodiversidad del país. 

Pero habrá también quienes quieran llegar a estos territorios para conocer los lugares por donde se movía y delinquía la guerrilla más antigua del continente o zonas tristemente reconocidas por la influencia de los cultivos ilícitos como parte del morbo que genera ya no sólo leer o ver por medios estos escenarios sino ir a explorar con otros sentidos esa parte de la historia del país. Esta es una nueva razón para enfatizar en la importancia de un turismo ordenado, con personal suficientemente capacitado y que pueda responder los ávidos interrogantes de los turistas que buscan lo anecdótico para, al mismo tiempo, recordar que Colombia vivió episodios terribles, que dejaron miles de familias víctimas y que aún trabajamos por superar. No dejemos frivolizar la tragedia que hemos vivido.

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