¿Qué puede cambiar? Mi segunda vez en un Rock al Parque

Con un poco más de experiencia quisimos grabar cómo es un día en este festival.

Debo comenzar aclarando que esta edición de Rock al Parque la viví diferente. El haber estado el año pasado no me ayudó en este caso, esta vez no fue fácil impresionarme con el factor sorpresa que puede llevar un primerizo en un evento de magnitud como este.

Lo primero que hice al llegar fue identificar lugares, por mi experiencia del evento anterior ya sabía que existía una fila con carpas de comida, ese fue mi lugar predilecto durante mi estadía en el Simón Bolívar, no solamente por los productos que se consumían, sino porque era uno de los espacios que más reconocían los asistentes para encontrarse con sus demás compañeros.

Lamento decepcionar a unos cuantos por mi inasistencia al pogo en este año, pero escogí el último día para presenciar que cambiaba en el evento, y lo que noté a simple vista es que su Line Up era mucho más amigable para las personas que nos gusta el rock pero no somos fanáticos a profundidad, tal vez por eso los ritmos eran variados y se lograba encontrar desde rock, reggae, blues y hasta punk, así encontrar un pogo no era algo visible como lo llegaba a ser en su primer día.

Grabar esta vez fue más complicado, buscar algo para mostrar en diferencia a lo que el año pasado mostré fue la tarea más difícil, así es que llegué a una de las conclusiones sobre mi segunda vez en Rock al Parque; entre años no cambia mucho su distribución, entran nuevas marcas que quieren visibilizarse en todo el espacio, de resto los escenarios se encuentran en el mismo lugar, los baños siempre a los extremos del parque y mucha camisa negra.

 

 

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