US$550 más al año cuesta alimentarse sano

Han disminuido las diferencias económicas entre la comida promedio y la saludable.

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La FAO adelantó resultados preliminares de un informe que se publicará el próximo mes y que indicarían que: “Por primera vez en la historia habrá más personas obesas que con hambre en el mundo”. Por eso la entidad decidió estudiar la relación de la obesidad con el nivel de desarrollo económico de los países, teniendo en cuenta que acceder a alimentación saludable no siempre es barato.

Un reciente estudio de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard tomó diez países de ingresos altos y comparó los precios por porción de alimentos y los costos por caloría, para llegar a la conclusión de que llevar una dieta saludable por persona podría costar aproximadamente 1,50 dólares más por día al presupuesto de cada individuo.

Al final del año serían, aproximadamente, 550 dólares adicionales al presupuesto para alimentación. Según una publicación de Business Insider, una familia estadounidense promedio gasta US$ 7.023 en alimentos al año, de los cuales US$ 3.008 corresponden a comida de restaurante. El informe de Harvard sugiere que es posible realizar cambios en la manera que se ejecuta ese presupuesto, para adoptar una alimentación más saludable.

Aunque existe la creencia de que la comida saludable es más costosa, han ido disminuyendo esas diferencias económicas entre la comida promedio y la saludable. Por ejemplo, si bien en EE.UU. 17.6 millones de personas aún carecen de acceso a alimentos saludables, un estudio realizado por la ONG Reinvestment Found encontró que en la mayoría de los estados mejoró el acceso a alimentos saludables.

Sin embargo, señala que el problema se debe a los llamados “desiertos alimenticios”, áreas en las que las personas tienen bajos ingresos o viven en la pobreza. Esto en países del primer mundo resulta problemático, pero en otras partes del mundo es una constante.

Por ejemplo, en México, que también aparece en las listas de la OCDE y la OMS como un país “obeso”, según el Estudio Diagnóstico del Derecho a la Alimentación Nutritiva y de Calidad 2018, del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, alrededor de 24 millones de mexicanos no tienen acceso a comida saludable, debido a la desigualdad y accesibilidad económica.

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México es un país cuya economía se encuentra creciendo en los últimos años con un PIB de 8,902.83 USD, el índice de desigualdad se encuentra en 43,4, según cifras del Banco Mundial, y 53 millones de personas viven en situación de pobreza. Estos factores complicarían a una parte de los mexicanos para conseguir comida saludable.

De hecho, según una publicación de la revista Nature, las personas de países con bajos recursos han aumentado de manera considerable su índice de obesidad desde 1985, argumentando que en naciones con un alto PIB y nivel de desarrollo es más fácil acceder a comida saludable.

Sin embargo, al revisar las naciones que encabezan las listas de “países obesos”, los primeros cinco puestos pertenecen a estados cuyo PIB y nivel de desarrollo es alto. EE.UU. encabeza la lista, con el 38,2% de la población obesa y un PIB de 59.531,66 USD; le siguen México, con 32.4% y PIB de 8.902,83 USD; Nueva Zelanda, 30,7% y PIB de 42.940,58 USD; Reino Unido, 30% y PIB de 39.720,44 USD y Australia, 27% y PIB de 53.799,94 USD.

Un “desierto alimenticio” puede encontrase en cualquier lugar del planeta, desde La Guajira colombiana hasta en los barrios bajos del Bronx neoyorquino. Aunque el nivel de desarrollo económico sea una variable de facilidad para que las personas accedan a alimentación saludable, lo cierto es que se debe más a un fenómeno de malnutrición, afectado por varios factores, incluyendo la cultura.

Un estudio de la Universidad de Nueva York reveló que las personas consumían ciertos productos por facilidad y conveniencia. La población que vive en sectores rurales o barrios de bajos recursos están rodeadas de tiendas minoristas, cuyos productos no suelen ser los más saludables. Por esta razón compran comida en estos lugares, pues no tienen acceso a almacenes con mayor abundancia de comida saludable.

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