Columnista Invitado
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María Claudia Lacouture: Dormir sobre los laureles

Está demostrado que este tipo de medidas no logran ese objetivo, pero si incrementa las ganancias de un grupo de empresas

La Ex Ministra de Comercio, Industria y Turismo ahora Directora de la Cámara de Comercio Colombo Americana, María Claudia Lacouture, hace algunas reflexiones sobre lo contraproducente que resulta aumentar los aranceles a los textiles y confecciones.

La necesidad de una industria para aumentar su competitividad y seguir siendo la fuente de empleo para miles de familias en el país no puede quedar limitada a un arancel, como si esa sola medida borrara de tajo otras falencias que deben atenderse en trabajo conjunto entre Gobierno, empresarios y gremios.

Me refiero al artículo que el Congreso, de manera precipitada (por decir lo menos), aprobó en el Plan Nacional de Desarrollopara aumentar el arancel a los textiles y confecciones importados, una pretensión de años de parte de un grupo de empresarios de un sector de la industria de confecciones que con ello pretende eliminar la competencia desleal de productos principalmente asiáticos y que será demandado por inconstitucional según el anuncio que en ese sentido han hecho la Andi, Fenalco y que tendrá el acompañamiento del Gobierno.

La norma en efecto, a todas luces es inconstitucional, pues la política arancelaria está en cabeza del Presidente de la República y el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo que ya tiene las herramientas legales para adoptar las decisiones que cualquier industria requiera para enfrentar competencia desleal o que altere las condiciones normales del mercado mediante prácticas ilegales. El Ministerio ya ha demostrado en otros casos que está en capacidad de tomar medidas rápidas cuando se tienen los indicios y/o elementos probatorios suficientes sobre acciones que atenten el libre comercio e impacten la industria nacional.

Haber aprobado estos aranceles, en época preelectoral en las regiones, genera buenos réditos políticos pues envía un supuesto mensaje de apoyo político a la industria local, pero engañando a los ciudadanos diciendo que se lograría aumentar, exponencialmente el empleo y generar herramientas para competir. Está demostrado que este tipo de medidas no logran ese objetivo, pero si incrementa las ganancias de un grupo de empresas sin impulsar la productividad e innovación en el sector, dos herramientas claves para crear empleo formal y competir en el mercado sin depender de la protección inconstitucional de una Ley.

Otro gran perdedor, vulnerable también en época electoral, será el consumidor, cuyas prendas de vestir aumentarán en 25% sus precios de acuerdo a los analisis de especialistas, y seguramente los empresarios que piden esta medida no mantendrán precios bajos, sino que trasladarán al cliente final el costo.

Como hemos señalado en otras ocasiones, la mejora en las condiciones pasa por varias aristas, comenzando por la formalidad del sector, la oferta de valor agregado y diseño en sus productos, promoción adecuada para que cada vez más compremos colombiano y el apoyo al Gobierno para denunciar las prácticas desleales, el fortalecimiento de las herramientas en la DIAN para el control en puertos y combatir con mayor fuerza el contrabando de mano de la Policía Fiscal y Aduanera. Debe ser una estrategia constante, de revisión continúa, como bien saben los empresarios, el comercio es dinámico y se mueve al vaivén de muchos factores externos.

Contrario a lo que los empresarios esperan, subir aranceles estimulará el ingreso de contrabando, precisamente para tener mercancías que se ofrezcan de manera irregular a precios irrisorios. Nadie quiere que esto ocurra.

Por otro lado, en tiempos de libre comercio la imposición de medidas desproporcionadas afecta la confianza en el país y nos expone a demandas ante organismos internacionales, en donde ya hemos sido llamados a rendir cuentas perdiendo en esos estrados.

No se trata de ser enemigos de la industria, de no valorar lo hecho en Colombia, que en muchos casos y sectores ha demostrado que tiene una gran capacidad de producción con calidad de talla mundial. Se trata de ser responsables, de tomar el toro por los cuernos y mirar, de una buena vez, cómo superar los problemas de fondo de la industria para adoptar los correctivos necesarios y no dormir sobre los laureles de los aranceles. Es como mirar la paja en el ojo ajeno y no la biga en el propio.

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